Y llegó el día de la votación…
Octubre 28, 2007 por Patricia Sierra
La apatía sobre las elecciones, era real. Nadie respondía a las cargas públicas de ser presidente de mesa, y nadie quería votar… un tufillo a fraude se sentía en todo el país.
De todas maneras, cumplí con mi deber cívico y fui a votar. Después de pasar dos horas haciendo cola, cuando llego a la mesa, la presidenta de la misma, era una “Krishtina” trucha. Pelo rojizo, no hecho en la peluquería de Sanders como la original, joyas truchas, no como la original, pintada como una puerta, igual que la original. Me entrega el sobre, y ahí tengo la primer sospecha de fraude, observo que el sobre no tenía las firmas cruzadas en las solapas del mismo… le pregunto antes de acceder al cuarto oscuro, y me contesta: -no se puede.- No lo entendí, puesto que sé que deben tener las firmas cruzadas.
Ya en el cuarto oscuro, el desorden de las boletas era impresionante, no se encontraba a nadie. Personalmente me costó encontrar la boleta de quien voté, aunque ahora pienso que era lo mismo votar a cualquiera, ante las denuncias, se sospecha que si o sí, ganaría Krishtina.
Después de tener la obligación de votar así, me dí cuenta que rompimos más de un espejo, venimos de cuatro años con el pingüino, y ahora nos quedan otros cuatro con la pingüina. Se dice que un espejo roto son siete años de mala suerte, nosotros vamos a tener ocho.
Ojalá que mañana me despierte con la buena noticia de que hay ballotage, hoy me voy a dormir con la amargura de los cuatro años por venir.
¡Que Dios se apiade de Argentina!








