Vivimos en tiempos extraños, donde todos creen que pueden hacer cualquier cosa. A ver, ¿acaso alguien cree que quienes nos gobiernan están 100% capacitados para dirigir nuestra vida? Antes de votar, deberíamos hacer una exhaustiva investigación sobre sus éxitos y sus fracasos, y si la balanza cae sobre los fracasos y de ese modo van a dirigir nuestros destinos en base a ellos, pues bien señor, estamos total y absolutamente perdidos.
Pero no crea que el fracasado es bicho de comité o unidad básica, para nada. El fracasado vive en todos lados, clases altas, medias y bajas, cultos o incultos, no hay país, ciudad, entorno, empresa, escuela etc., en que el fracasado no habite; es como el piojo, salta de cabeza en cabeza, a todo lugar donde alguien le tenga una pizca de lástima y decida cobijar al portador de “tanta” mala suerte.
Generalmente los que ponemos la cabeza para que estos piojos se instalen, somos quienes por alguna extraña razón, que probablemente un psicólogo la decifraría mejor que yo, nos sentimos más humanos acomodando a estos zánganos en nuestra cabeza, indignándonos de quienes les han echado kerosene.
Pero el tiempo es sabio, y como generalmente los que brindamos albergue a los piojos somos personas que luchamos por nuestra autoestima, el día en que nos encontramos con ella, los insectos indeseables temen ser desalojados de donde se habían ubicado tan cómodamente, y antes de que empecemos a echarle kerosene, intentan destruírnos para que no podamos ver que quienes les habían rociado combustible antes, tenían mucha razón.
Mi padre siempre me daba el ejemplo de los gusanos, el me decía que si se colocaban muchos gusanos en una lata, cuando uno intentaba subir para salir de ella, los otros iban detrás de éste para obligarlo nuevamente a caer al fondo de la lata.
Por eso, fortalecete. Los fracasados abundan en éste valle de lágrimas, y están buscando cabezas que los amparen. Tené a mano el flit, y cuando aparezcan con sus ojos llorosos hablando de su “mala suerte” y de la maldad de todos los que lo rodean, antes de que te envuelva, echale flit. ¡Coma moscas! ¡Millones de moscas no pueden equivocarse! Si el mundo lo echa de sus vidas, vos no sos la Madre Teresa de Calcuta para albergarlo.
Oídos cerrados, pelo cortito y mucho ojo, que los fracasados acechan.
¡Cuánta razón tiene mi amigo Javier! el siempre dice (más o menos así): “Antes de aceptar un consejo de otra persona, fijate como le fue en su vida, si fracasó… ¿para qué siquiera vas a escucharlo?
Dejalos que sigan con sus miserias adelante, después de todo, si se te instalan en la cabeza, te causa mucha picazón, y echarlos, es bastante complejo.
Se feliz, no escuches a los insectos.








