
Cristina Kircher victimizándose
Y la presidentE volvió a cargar las tintas sobre su condición de mujer, en un lugar que no debería haber estado, ya que la primer mandatariO, por ética no puede estar haciendo campaña política:
“cuesta un poco más cuando una tiene el pelo largo y se pinta”
¡No Cristina! No comulgo con sus ideas ni sus pensamientos, pero la consideraba una mujer inteligente… Flor de la V tiene el pelo largo y se pinta, obvio que tiene una diferencia, unos centímetros nos separan, pero me parece que llegó porque puso voluntad y trabajo sin fijarse en su pelo o su cara.
Estoy de acuerdo que el hombre gana más dinero, no tiene período menstrual, no se embaraza ni tiene que parir, que si alguno de sus hijos se enferma, especialmente si es un ejecutivo se desentiende pero… cuando cuando una mujer está en un lugar de poder como está la presidentE no podemos echar la culpa a nuestra condición si no somos operativas.
La sensación que tenemos los argentinos, no es de una mujer que nos gobierna, la verdad es que se siente que Néstor Kirchner es quien maneja todo. Todavía no lo he visto con pelo largo y maquillaje, pero no lloremos intentando justificar lo injustificable. Esto me recuerda a Maradona cuando dijo que la cancha estaba en malas condiciones sin mencionar que estaba peor la dirección técnica del equipo.
Deporte argentino se transformó el echar las culpas afuera… ¿cómo se va a arreglar el país? Vivimos en un estado de inmadurez, como cuando íbamos a la escuela primaria, nos mandábamos un fiero y le echábamos la culpa al de al lado. ¿No creen que es momento de egresar de la primaria?
¿Sabe señora presidentE a qué mujeres les cuesta más? A las que se levantan a las 4 de la mañana para subirse en un tren o un colectivo, donde si no salen embarazadas lo más probable es que les roben las pocas monedas que llevan para regresar a su casa o les manchen la ropa con semen, colgadas con el peligro de que las tiren o las maten sólo para sacarle la cartera como ya pasó varias veces. Si tienen la suerte de llegar a destino, trabajar a destajo en una fábrica o cruzarse la ciudad varias veces al día para limpiar la mugre ajena, y que al volver muy tarde a su casa transportándose en las mismas condiciones que viajaron a la mañana, volver a limpiar, esta vez su casa, lavar la ropa, planchar, cocinar, atender a su familia, y hacer de maestra particular de sus hijos dentro de sus posibilidades, ayudándolos con la tarea, bañar a los chicos, a veces cumplir con su rol de esposa, y con mucha suerte dormir 4 horas y volver a la miserable vida de todos los días. Esas mujeres, que no tienen las cremas ni los maquillajes que su bolsillo le permite, ni los zapatos, ni las carteras ni su ropa, no viajan en el Tango 01 ni en helicóptero sino que en el Roca, el Sarmiento, el Belgrano o el Urquiza… ¿No cree señora presidentE que a esas mujeres les cuesta mucho más que a usted? y ni siquiera se pintan y tienen el pelo atado con una banda elástica porque no pueden ir a Alberto Sanders a hacerse un buen corte de pelo, color, manos, pies y mucho menos ponerse extensiones. No usan botox porque lo que el espejo les devuelve, es la vida misma, el mapa de abusos y sufrimientos por los que pasan y pasarán hasta que se mueran.
¡Por favor! Señora presidentE no se mire más al espejo, vea a su pueblo, usted no es una víctima, es una afortunada, recuérdelo, lamentablemente en su discurso a mujeres muy pobres de José C. Paz dijo:
“Si la historia me deja un lugar, quiero ser recordada como una de ustedes”
¿Sabe qué pasa? A estas mujeres, nadie las recuerda, a veces sus hijos pero jamás van a figurar en un libro de historia donde para bien o para mal, usted si va a estar.








