¡Por fin! Después de muchos días salió el sol. No me entusiasmo demasiado, pero es un poquito de esperanza, más viviendo en Buenos Aires.

El mes próximo serán las elecciones presidenciales, y como es de dominio público (si es que el público domina algo) hay un tufillo muy espeso a fraude, que se sospecha se ha producido en varias provincias.

Joaquín Piña, Obispo de Puerto Iguazú, Misiones, declaró que se está preparando un fraude para las elecciones presidenciales. Están pidiendo veedores extranjeros, y los candidatos de la oposición los aceptan con gusto. Chicos… la ropa sucia se lava en casa, además hagan o no hagan fraude, sospecho que el oficialismo va a ganar, porque gran parte de la población adora los huesos que les tiran con los subsidios, están generando un país con cultura de vagancia, y es lamentable.

Yo me pregunto ¿será tan dulce el sabor del poder, como para querer perpetuarse eternamente?

Anuncios