Ser mamá, es lindo, es maravilloso, es el sentido de la vida, pero antes de tener nuestro primer hijo, vivimos y respiramos pensando en la maternidad.

Desde que nacemos, nos regalan bebes de juguete para que pretendamos ser mamás, y después continuamos con la obsesión año tras año, mes tras mes, semana tras semana con la meta principal “ser mamá”.

Muchos de los romances se nos caen en nuestra adolescencia ¿por qué? porque vemos a cada hombre que se nos acerca como un prospecto de padre, y seguimos andando por la vida buscando… ¿novio?… ¿marido? no… un padre para nuestros hijitos, y es por eso que ellos en vez de vernos mujeres, nos ven como un monstruo que se los quiere devorar. ¡Huyamos por nuestra vida!

Bien nos describió Quino en Mafalda, en el personaje de Susanita, queremos tener un marido muuuuuchos hijitosssss, una casa, etc, etc, etc, Pero nadie nos cuenta que cuando tenemos la casa, el marido y el/la/los hijos la vida no va a ser un arco iris.

Llegó la casa ¿hay que limpiar todos los días? si señora, aunque tengas una señora que te ayude una vez por semana, las camas no se tienden solas, el baño hay que higienizarlo, la cocina es una generadora de suciedad que no para, los pisos hay que barrerlos y la ropa lavar y planchar.

Llegó el marido ¿hay que atenderlo? si señora, el señor vuelve de su trabajo, y por más que vos hagas trabajo doble, triple cuádruple el que se te ocurra porque hay que trabajar afuera de casa y adentro de casa, el señor espera su comida, la ropa limpia y planchada.

Llegó el hijo ¿no era que el embarazo era el estado más feliz de la mujer? no señora, y si tenes la desgracia de pasar un embarazo como el mío con placenta previa y después preclampsia, la vas a pasar muy mal, sumado a una cesaria a los siete meses.

Ya no podés comprarte ropa como antes, las mujeres somos: 1º los hijos, 2º el marido, 3º la casa y al final nos ponemos nosotras. El mango nunca alcanza, y la postergada siempre somos nosotras.

Seguramente creerás que el marido ayuda a la mamá con el hijo. Depende del macho que te toque en cuestión, yo me las tuve que arreglar solita, mientras el dormía.

Después los chicos crecen, te dan muchas satisfacciones y dolores, las enfermedades, a veces tenés que pasar por situaciones límite, y ahí te das cuenta que si te faltara tu hijo, ya no podrías respirar más… pero… lo más denso… escuela, mamás, compañeros y la televisión. Estoy harta de que cada juguete de porquería que aparece en los canales infantiles me los pida. Hemos llegado al extremo de que esta generación de niños sean tan compradores compulsivos, que un día pasaba con mi hijo por una ferretería y me dijo: comprame algo… asombrada le pregunté ¿qué te voy a comprar en una ferretería? y me dijo, no se, cualquier cosa. El tema era comprar.

Los productos que se venden para niños, son un negocio redondo. En Argentina hay un programa de TV de Catch, y venden una cajita con un personaje pero de lo más barato, con un chupetín asqueroso y cuesta seis pesos o tres dólares. Y ellos quieren todo.

De todas maneras, amo a mi hijo. Quizá no sólo tendríamos que venir preparadas para darles amor, también deberíamos estar alertadas por las reuniones escolares, la sociedad de consumo etc.

Nosotros salimos bastante bien, sin computadoras, sin video games, sin canales infantiles 24 hs. solo con una TV blanco y negro y con una hora de dibujitos diaria, que si te lo perdías, no teníamos más hasta el día siguiente. Leíamos más, nuestra imaginación trabajaba más duro. Por eso me pregunto… ¿la tierra estará yerma de artistas en un futuro? No lo se, sería bueno que le incentivemos la imaginación y que impulsemos a la lectura. Ojalá nos salgan bien.

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