¡Domingo! ¡Otra vez domingo! Nunca me gustó éste día tan vacío de diversión y tan lleno de expectativas.

Cuando era soltera, no cambiaba demasiado, salir temprano con el novio de turno, o ir al cine temprano con una amiga, claro, todo temprano porque al día siguiente comenzaba una semana que uno nunca sabe como va a terminar.

Cuando era chica, después del almuerzo un paseíto en coche y a la vuelta la depresión previa al lunes.

Mis domingos de hoy, son aburridísimos, a la mañana hago las cosas de la casa, después cocino, vienen a almorzar mi mamá y mi hermano, luego el va a buscar a su novia, tomamos la merienda (usualmente café con leche con alguna torta), y después se van y empieza mi pelea con mi hijo ¿Armaste la mochila? ¿Estudiaste? Y después, cena frugal y a acostarnos temprano, porque mañana hay que madrugar.

La televisión no ayuda demasiado, si ponen una bomba nuclear en Buenos Aires, nadie se entera. Los canales casi no tienen guardias, e inclusive los canales de noticias dan programas de interés general, en vez de informar que para eso están.

En fin, voy a pasar mi domingo aburrido como cualquier otro, que como verán, tampoco tengo demasiadas ganas de escribir.

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