Soy mujer, pero nunca pude entender a las mujeres celosas ni a los hombres de esa especie.

He visto hombres hundirse por los celos de una pareja ocasional, dejan de vivir, de respirar, se olvidan de sus amigos… de su vida. Claro, la pareja celosa, puede existir, pero la culpa de permitir la invasión, es de quien abre la puerta.

Lo que he observado, en el caso de las mujeres ya que conozco pocos hombres celosos, que por lo general son mucho menores que su pareja.

Hubo una vez un conocido mío, que después de ser un solterón empedernido, casi a los cuarenta años conoció una flor tiernita de diecisiete años. Lo hizo cambiar de religión, casarse por la iglesia que ella concurría, lo obligó a dejar su pasión por la música, olvidarse de sus amigos/as, e ingresar con ella a la facultad de psicología.

La historia termina como era previsible, él tuvo que abandonar la facultad, porque después de que el período de ilusión se acabó, ella comenzó a buscar gente de acuerdo a su edad, y como lo hacía en el mismo ámbito en que los dos estaban, el tuvo vergüenza de seguir estudiando. Ya era tarde para volver todo atrás, perdió el matrimonio, su carrera, sus amigos y su hobby. Hoy, deambula por la vida como un fantasma, sin saber que hacer con ella, porque la dejó en manos de alguien irresponsable que se la destruyó.

Por eso hay que pensar antes de entregar el alma, no solo no hay que dársela al diablo, sino que tampoco a otra persona, aunque sea el amor de tu vida, porque esa persona ama a un ser con alma, y una vez que la perdiste, se acabó todo.

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