Hoy podría haber escrito un post sobre las cosas lindas que pasaron, el triunfo de los Pumas, el de Nalbandián, o la vuelta de Soda Stéreo, pero lamentablemente las alegrías que tuvimos los argentinos, se vieron empañadas por el asesinato de los tres policías: sargento Pedro Díaz (45 años), oficial Ricardo Torres (26 años) y el oficial Alejandro Batalaro (26 años) con un mensaje mafioso. Los mismos fueron “ejecutados” ayer en dependencias del Ministerio de Seguridad Bonaerense.

Dicen que a río revuelto, ganancia de pescadores. Nuestro gobierno que dice ser “Defensor de los Derechos Humanos”, no pierde oportunidad de aprovechar cuanto suceso ocurra a su favor, así sea el más doloroso que exista, es por eso que ellos “avalan la hipótesis” que fue para ensuciar la campaña política de ellos.

Es hora de sacarnos las caretas. Los familiares de los policías muertos han sido demasiado educados cuando se presentó al velatorio el gobernador, y simplemente emitieron aplausos de protesta. Que agradezca Solá, que tenemos un pueblo civilizado, otros lo hubieran linchado. Es obvio porque no se presentó Arslanian, porque si yo fuera madre de uno de esos policías, lo hubiera destrozado con mis propias manos.

Me dan asco y tengo vergüenza de que el candidato oficialista a gobernador de la provincia de Buenos Aires salga en un spot televisivo diciendo que no quiere delincuencia… yo le pregunto ¿acaso usted señor chofer de lanchas no es el vicepresidente? ¿qué hizo en estos cuatro años además de ser el obsecuente del presidente?

Me repugna los electrodomésticos que están repartiendo en el Gran Buenos Aires a cambio de votos.

Si ellos son la minoría, y la mayoría somos un pueblo que se desloma trabajando ¿por qué tengo vergüenza del gobierno que tenemos?

Quedan ocho días, por favor, piensen su voto.

Anuncios