Estimado Ingeniero Macri:

Quiero decirle que tengo esperanzas de que intente devolverme la Buenos Aires que amo, y le digo “intente”, porque se puede ver que su camino va a estar más lleno de espinas que de rosas.

EL 9 de diciembre próximo va a asumir. Me gusta la idea de que comience a trabajar un domingo, eso habla bien de usted, simplemente yo le escribo esta carta abierta, para pedirle específicamente de que no se olvide de ciertas cosas.

Necesito que nos devuelvan las plazas, nuestros hijos juegan en departamentos encerrados, porque las plazas no se pueden pisar, porque son territorio del pegamento, el paco y todas las cosas más horribles.

Necesito que no haya más tracción a sangre. Nos invaden los carros de cartoneros, arrastrados por caballos maltratados y mal alimentados, en algunos casos, conducidos por menores que no tienen la menor idea de manejar las riendas, poniendo en peligro la seguridad de los automovilistas y peatones.

Necesito que las motos no circulen más por las veredas, y que respeten las leyes de tránsito.

Necesito que los ciclistas respeten las leyes de tránsito.

Necesito que saquen de las calles los camiones abandonados, y que dejen de circular los vehículos que contaminan la ciudad, con su humo insoportable.

Necesito una ciudad limpia.

Necesito que no haya más cartoneros colgados de los camiones, y que no abran las bolsas de basura con un cutter y la dejen toda tirada.

En Buenos Aires se necesitan muchas cosas, pero hay algo por lo que le pido especial atención: Necesito poder caminar por las calles sin temor de ser asaltada o peor aún, asesinada. Necesito estar tranquila hasta que llegue mi familia, sin necesidad de estarlos llamando para ver si no les pasó nada.

Hay un antecedente importante que lo debe tomar en cuenta, usted sabe lo que era New York antes de Rudolph Giuliani, y lo que es después de él. Siga su ejemplo, no permita que los delincuentes y narcotraficantes se adueñen de nuestra “Reina del Plata”.

Sé que hay quienes se van a rasgar las vestiduras al leer ésto, pero le ruego, tolerancia cero. Los Derechos Humanos, no pueden ser sólo para los delincuentes.

Formo parte de la clase media, que siempre hizo enorgullecer al país con su cultura y educación. Por favor, no nos dejen morir, quedamos muy pocos que no nos regodeamos en la ignorancia. Ayúdenos a sobrevivir.

Tengo esperanzas, pero antes de asumir, fortalezca la cintura política.  Lamentablemente, tiene que negociar con gente sin palabra, como son la mayoría de los políticos. Recuerde… mano de hierro en guante de seda.

Ojalá no se olvide de que lo votamos impulsando un cambio.

Lo saludo atentamente, esperando pronto escribirle una carta de agradecimiento,

Patricia Sierra

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