Aprovechando las vacaciones de invierno, voy y vengo varias veces en subte con mi hijo.

Hoy al mediodía, volvíamos del centro en el Subte B, y antes de arrancar en cada estación, misteriosamente después de la alarma previa a cerrar las puertas, el encargado de esta acción que se encuentra en el último vagón al final de la formación, decía lo siguiente por micrófono:

Se solicita a los señores “pungas” (del lunfardo, ladrones) no trabar las puertas.

Para los pasajeros, lo que estuvo de más fue el “señores”, porque quienes viajamos con frecuencia, sabemos que tenemos que convivir con los ladrones, cuyo modus operandi es poner un pie trabando la puerta, otro secuaz roba alguna billetera, anillo, reloj, celular o lo que sea con tal de perjudicar a alguien, y antes de que el subte entre en el túnel saltan al andén.

La solicitud del empleado de Metrovías, nos arrancó una sonrisa a todos los pasajeros, ya que oficializaron la lacra con que convivimos día a día.

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