Pasó como un vendaval, y rápido se llevó cosas lindas pero no sé por qué razón uno se aferra a las feas y no las quiere dejar ir.
Dicen las abuelas, que en el año bisiesto se pueden esperar todo tipo de catástrofes. El mundo sangró mucho este 2008, hasta Estados Unidos, la tierra de las oportunidades, ese lugar al que más de uno soñó con ser el feliz poseedor de una green card, el bisiesto lo terminó de desmoronar. ¿Cuál será el futuro con Barack Obama? No lo sé, ojalá me equivoque pero personalmente creo que va a ser el De La Rúa del gran país del norte, ah, sé que están pensando mal de mí, pero no soy necia, si me equivoco digo touchez y le doy la razón a quien haya que dársela, pero Obama tiene una papa caliente en sus manos, jamás tuvo un cargo ejecutivo y como senador, jamás brilló. Ojalá le vaya bien, pero tengo buenos deseos y malos augurios.
Mi año profesional fue bueno, estoy en condiciones de afirmar que se puede volver a empezar a pesar del climaterio, personalmente no fue un año feliz, pero así son mis bisiestos, profesionalmente brillantes y personalmente opacos.
Se viene el 2009, ojalá la vida me dé una sorpresa, que despierte y que los Kirchner nunca hayan existido, que Obama sea “The Great American Dream” y que me compren un guión y me lo dirija Rob Reiner. No sé, a lo mejor, quién te dice…

Y para las chicas que aman a Marti Pellow (entre las cuales me cuento) ahí va un video de esa noche en el Hard Rock.  ¡Enjoy it!

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