FUENTE: EL PAÍS

Ser “Il Cavaliere” es raro de entender para quienes siempre fuimos parte de esta castigada clase media, Primer Ministro Italiano, dueño de uno de los multimedios más importantes de Europa, y tener una mansión en Cerdegna, no es moco de pavo.

Silvio Berlusconi, está protagonizando un escándalo, que más que un asunto de las altas esferas políticas parece  una nota de un tabloide dedicado a los chimentos del mundo del espectáculo.

Hace tiempo que los conflictos con su esposa Verónica Lario, son públicos y notorios, recuerdo una oportunidad en que Berlusconi, le pidió perdón públicamente, pero ahora, la olla a presión explotó y el escándalo comenzó con Noemí Letizia, una jóven menor de edad, que según Berlusconi conoció a través de sus padres, y de acuerdo a su ex novio fue el primer Ministro italiano quien la descubrió a través de unas fotos, y fue quien la llamó personalmente.

El romance con Noemí fue increscendo, y Verónica la esposa como es de esperar, pidió el divorcio, claro, divorcios con cifras inimagináblemente millonarias, deben tener chicanas para intentar sacar una mejor tajada, y supongo que además se habrá puesto furiosa cuando Berlusconi fue al cumpleaños 18º de Noemí Letizia, y que a su arrivo, la menor lo recibió con un “Ciao Papi”.

Lo más increíble de todo, es que Italia está en plena campaña electoral, y ni se habla de la crisis europea y menos de la crisis global, apenas hay debate político, sólo se muestra una profunda crisis moral de Berlusconi.

Con acusaciones cruzadas, la separación y el futuro de italia se dirime entre las afirmaciones de Verónica Lario, en las que dice que Berlusconi, es adicto a las “velinas” (menores de edad aspirantes a azafatas de la RAI y a ser actrices), y las de Berlusconi en las que declara que Verónica Lario tiene un affair con su guardaespalda. Créase o no, para la celebración del último año nuevo, Berlusconi hizo una fiesta en su mansión en Cerdeña con “40 velinas”, a los hechos me remito.

La cuestión, no es la falta de moral de Berlusconi, en lo que se refiere al pueblo italiano, lo peor de todo es que el “Noemigate” trajo una debacle económica (el PIB caerá este año el 5% y el paro alcanzará el 10%), los nombramientos políticos en la RAI, e incluso la sentencia del caso Mills, el abogado británico condenado a cuatro años y medio de cárcel por testificar en falso en dos juicios a favor de Berlusconi tras haber recibido de éste 425.000 euros a cambio.

Berlusconi se amparó en el Laudo Alfano, la ley de inmunidad de altos cargos aprobada por su Gobierno al regresar al poder en mayo pasado, y ha acusado a los jueces de “subversivos”.

Queda una semana, y es imposible saber qué nuevas sorpresas deparará la inagotable tragicomedia italiana, pero el capítulo de hoy, es imperdible… se publicaron las fotos de la fiestita de fin de año, de la mansión de Cerdeña… ¿las compartimos?

El Primer Ministro Italiano pasea por su jardín acompañado
El Primer Ministro Italiano pasea por su jardín acompañado
Dos huéspedes en la finca de Cerdeña
Dos huéspedes en la finca de Cerdeña
Berlusconi acompañado de varias mujeres
Berlusconi acompañado de varias mujeres
Una invitada pasea por la mansión de Berlusconi, acompañada de un guardaespaldas
Una invitada pasea por la mansión de Berlusconi, acompañada de un guardaespaldas
Dos mujeres tomando sol en la mansión Berlusconi
Dos mujeres tomando sol en la mansión Berlusconi

La señorita que provocó la furia de la esposa de Berlusconi.

Noemí Letizia, la piedra del escándalo
Noemí Letizia, la piedra del escándalo
Otros tiempos…
Verónica Lario y Berlusconi, en tiempos más felices
Verónica Lario y Berlusconi, en tiempos más felices
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