Por el momento no recibí las facturas de luz y gas, de todas maneras espero no haber pasado el límite, ya que estuve un mes fuera de mi casa, pero si llegan con cifras astronómicas, veré que hago. Lo único que tengo certeza es que no voy a asombrarme, de hecho antes de las elecciones del 28 de junio lo único que se escuchaba por todas partes era que después de las elecciones se venía un tarifazo… en ese momentos deberíamos haber hecho algo para impedirlo, no sé qué, ¿un recurso de amparo quizá? desconozco, pero esto es un pensamiento en voz alta, creo que los argentinos y me incluyo, debemos empezar a hacer algo, como mínimo pensar.

Hay algo que vengo escuchando de diferentes personas, y con solo oírlo se me retuercen los intestinos, después de que “votantes” me expresan sus quejas virulentas contra el gobierno dicen:

-¡Pensar que yo lo voté en el 2003!- (a Kirchner)

Y continúan su relato, hablando pestes de esta persona, agregando que ya sabían quién era, por los desastres que había hecho en su provincia. Luego de ese discurso incoherente, mi pregunta es:

-¿Entonces, por qué lo votaste?-

La respuesta viene al pie y no se hace esperar:

-Para no votarlo a Menem.-

Retruco:

-Pero era la primera vuelta, podrías haber votado otros candidatos que no fueran ni Menem ni Kirchner.-

E increíblemente me responden:

-Si, pero era la forma de sacarlo para siempre a Menem, pero… sabés como lo votaría hoy si se presentara… habría que pedirle perdón a Menem.-

A ver… en esa elcción Kirchner ganó solo con un 22% de votos, una minoría “supuestamente pro” (y no hablo del partido de Macri) decidió nuestros cien años de soledad en el mundo, decidió lo que vivimos.

Sinceramente yo nunca los voté, pero como ciudadana acepto la decisión del soberano, que aunque soy parte, evidentemente no pertenezco a los que están a favor de este gobierno. Lo que me planteo, es que sin haberlos votado “soporto” esta dictocracia, donde se hacen negocios sucios por odios personales (Fútbol, Clarín, Canal 13), donde la justicia no existe, donde nos matan como moscas, donde la educación es cada vez más paupérrima, donde tenemos que pagar fortunas en planes de salud y colegios privados porque lo que el estado tiene obligación de devolvernos son mínimamente educación y salud y en cambio utiliza fortunas para estatizar el fútbol, donde en vez de incluírnos en el mundo nos marginan asociándose con impresentables corruptos dictadores… y puedo seguir hasta que el espacio que me da WordPress se me acabe… pero no voy a seguir hablando de lo que es público y notorio, sino de lo que se puede hacer de ahora en más, pero tengo miedo de que sea una misión imposible.

No sé si mi bronca se incrementó al viajar a Brasil, donde las favelas están desapareciendo, donde puedo dejar a mi hijo caminar sin atarlo a mi mano, donde con 20 reales (36 pesos) casi lleno el carro del supermercado, donde a pesar de que el cambio no nos favorece, con lo que pagamos un kilo de arroz acá, allá podemos comprar seis kilos, no lo sé, pero pienso que lo que se necesita es un cambio de fondo, y eso es algo que tiene que hacer el pueblo, juntamente con un “Mea Culpa”, ya que los gobernantes que tenemos, los elegimos nosotros.

Me pregunto… ¿dónde quedaron los cacerolazos? es una protesta válida, no solo para cuando nos tocan el dinero, hoy tenemos más razones para salir con la cacerola, pero ellas están limitadas para hacer la comida.

Me pregunto… ¿por qué no informamos a los que reciben dádivas para poner el voto, que en el cuarto oscuro pueden votar a quien quieran y no están obligados a hacerlo a favor de quien insultó su dignidad con un soborno a cambio de su confianza?

Me pregunto… ¿por qué siguen diciendo que acá se destruyó la industria, y nadie dice que Argentina es un país agrícolo-ganadero, y que éste gobierno lo está destruyendo? 

“La culpa no es del chancho, sinó del que le da de comer”, de una vez por todas… “argentinos”, tomemos conciencia que al chancho, somos nosotros los que le damos de comer.

Escuchen, piensen y actúen. Todos los males que nos aquejan, no fueron sorpresivos, vinieron luego de meses de rumores. Es momento de hacer algo, pongámonos en acción y abandonemos la queja. Comencemos a ser protagonistas y dejemos de delegar las obligaciones a quienes nos envuelven con palabras y sonrisas. ¡A trabajar!

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