Último día útil del 2009. En lo personal fue un año negro. Empecé el año en familia y lo termino con un proceso de divorcio. Fue un año en que los telones cayeron y aunque fue muy doloroso pude ver las caras al desnudo del mal.

Soy una mujer que cree en el ser humano. Siempre quise justificar las maldades de ciertas personas pensando que se confundían o que estaban enfermas. Mi maestro Víctor Agú, siempre me decía que el gran problema en mis obras, es que no tengo villanos… lamentablemente nunca creí en los villanos porque mi estilo es costumbrista y me negué todo el tiempo en creer que en el aquí y ahora existe la maldad y la bondad. Siempre creí que el mundo del día a día era solo de los buenos, que los malos existían en las novelas de Mario Puzo o en las de Stephen King. Me cegué a ver la vida como en un libro de Danielle Steele en los que todos son víctimas de sus sentimientos y sus vivencias, y no pude ver la obviedad de lo que decía Ortega y Gasset… “El Hombre es él y su circunstancia”.

Hoy creo que nunca supe comprender que era “El hombre es él y su circunstancia”, siempre escogí pensar que el hombre podía separar su esencia de su circunstancia y seguir actuando según sus valores usándolos para enfrentar su circunstancia, pero el hombre hoy tiene significaciones mutables que hacen sentirnos traicionados a quienes nos queremos mantener según nuestros cánones.

El 2009 fue el año en que la maldad se presentó formalmente ante mí, el tiempo en que los disfraces se cayeron junto a las utopías. Fue un año triste, aún lo es.

Lo maravilloso de todo esto, es que la maldad se presentó altiva y orgullosa pero la bondad estuvo ahí para contenerme y no se va. Debo pensar que el 2010 va a ser uno de los mejores años de mi vida, tengo a mi lado lo mejor de mi vida, mi hijo y un grupo de amigas y amigos que es el tesoro más grande que alguien pueda tener.

La maldad se presentó, no se vistió con brillos ni se envolvió con azahares, se mostró en su cruel desnudez intentando destruir mi alma. Hoy, 30 de diciembre de 2009 mi alma quedó en el piso desparramada en jirones sangrantes, que con mucho amor tomo cada uno de ellos curándolos e intentando  volver a colocarlos en su lugar.

Debo ser optimista, pero nunca debo dejar de ser objetiva. Esos jirones reparados y llenos de cicatrices, me harán recordar siempre que los malos existen aunque vengan disfrazados de la Madre Teresa de Calcuta, que debo prevenirme de los lobos vestidos de cordero, y además, esas heridas me permitirán diferenciar a esas personas que me lastimaron de las maravillosas que solo me traen amor, ayuda y contención.

Pensaba que era visión mística el mundo de la luz en oposición al de las tinieblas. A partir de ahora elijo la luz, y su bien nunca me sedujeron las tinieblas me habían encandilado con un reflector haciéndome creer que era luz.

En un día y medio empieza un nuevo año. Dividamos las aguas, si te gusta el mal nadie va a criticarte, es tu vida, es tu corazón, es tu alma… pero no cometas el crimen de involucrarte con quienes solo quieren luz y esperanza. Rodeate de oscuros a quienes vas a poder herir porque vas a estar expuesto a probar tu propio castigo, pero si te acercás a seres de luz vas a tomar siempre la posición del villano, y en una novela el villano es atractivo, pero en el aquí y ahora, el villano es un ser que solo trae lágrimas y dolor.

Feliz 2010 para quienes elijan la luz.

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