Parece que finalicé el año y arranqué el nuevo, con la teoría de la maldad. Es que desde que uno lee el diario, enciende la televisión o la radio, lamentablemente vivimos en un mundo donde en la en lucha del bien y el mal, son los villanos los que llevan la delantera.

Encontré este artículo de Robert Canup sobre La Inteligencia y la Maldad, extraído de su site

En el artículo, el autor describe su teoría en cuanto al espectro de la psicopatía en relación con la inteligencia, y cómo éste se manifiesta dentro de la sociedad.

“Según mis estimaciones, aproximadamente el cuatro por ciento de la población es malvada. Eso equivale a una persona cada veinticinco.

Las capacidades mentales de la gente mala imitan de muy cerca las de la población normal; se observa una curva en forma de campana tanto en la gente buena como en la mala.

La mayoría de la gente buena sólo está al tanto de la parte menos inteligente de la distribución del mal; ésta está compuesta por la gente que es ostensiblemente mala: los criminales. Los extremos normales e inteligentes de la curva de distribución del mal escapan totalmente a la comprensión de la mayoría de la gente buena. [Aquí] describiré esas partes del mal que pasan desapercibidas.

¿Qué aspecto tiene una persona mala con una inteligencia normal? La mayoría de la gente está bastante familiarizada con ellos. Una persona mala con una inteligencia normal es alguien que complica la vida de la gente que los rodea, la hace dolorosa y poco placentera. El caso de un supervisor que crea una crisis en la oficina armando un desastre que requiere que todos trabajen un día feriado y los fines de semana para solucionarlo es un ejemplo de una persona mala con un nivel de inteligencia normal. Lo que distingue a estas personas de los criminales es que aprenden más rápido; calculan lo que va a sucederles si intentan alcanzar el tipo de hazañas obviamente malvadas que persiguen los que se encuentran en el lado menos inteligente del espectro.

La gente malvada con una inteligencia normal intenta cuidadosamente hacer lo mejor posible por inmiscuirse en la sociedad buena. Esto los aísla y protege de que la gente buena reaccione enfadada; ¿quién se atrevería a criticarlas tan duro como critican a los malvados menos inteligentes? En efecto, la gente mala con un nivel normal de inteligencia logra mezclarse tan exitosamente con la sociedad que sus afirmaciones, objetivos y cultura se han convertido en algo ‘normal’ y ‘aceptado’. Por ejemplo, la tira cómica ‘Miss Peach’ es un ejemplo de la conducta y las acciones de la gente mala con un nivel normal de inteligencia. El comportamiento de agresión pasiva que consiste en “rebajar”, insultar, “hablar por detrás” son conductas típicas de la gente mala de inteligencia normal. Todas estas actitudes son tan comunes que mucha gente buena las adopta como maneras razonables de comportarse; pero no lo son. Son tan malas como puede ser cualquier otra cosa.

La gente mala de inteligencia normal es, de lejos, el tipo de gente mala más común con la cual se topa la mayoría de la gente. El estrés en la vida de la mayoría de la gente proviene de la interacción con gente malvada de inteligencia normal. El propósito de la persona malvada promedio es hacer que la vida de la gente que la rodea sea lo más miserable posible, sin hacer lo suficiente como para atraerse la retribución que se merecen.

Un escalón más arriba se encuentra la persona malvada con una inteligencia por encima del promedio. Esta gente tiene un propósito similar al de la gente mala de inteligencia promedio: la producción de miseria humana. Sin embargo, ve la oportunidad de hacer algo que la gente malvada de inteligencia normal no sabe concebir: asesinar a alguien y salirse con la suya. Comprenden que la manera de asesinar a alguien y salir indemnes es no darle importancia a quién matan, cómo lo matan, o cuándo lo matan. Estas personas preparan todo para que alguien muera ‘accidentalmente’ y esperan a que se den tales circunstancias.

Por ejemplo, una vez trabajé para una persona malvada por encima de la inteligencia promedio que creó una compañía que facturaba unos veinte millones de dólares al año. Sólo le interesada su negocio como una herramienta para lograr sus objetivos. Hacía trabajar a sus empleados durante muchas horas extras (sin pagarles un suelo extra); los presionaba como podía. Lo que estaba haciendo era crear una ambiente de trabajo lo más estresante posible (seguro de que tarde o temprano alguien moriría). Como era de esperar, un contador de la empresa tuvo un accidente de coche con un conductor borracho cuando volvía a casa tarde por la noche de su trabajo, y murió. El jefe estaba anonadado; su objetivo de vida se había cumplido; la culpa era obvia en su cara al día siguiente. Se mostró muy alegre en las semanas que siguieron, y perdió interés en la compañía. Al cabo de un año y medio la empresa quebró.

Claro, dado que estaba protegido por la negación plausible nunca pudo levantarse ningún cargo criminal en su contra. Pero él podía ver que la muerte había llegado como resultado de su deliberado comportamiento malévolo; él lo había deseado, y así había ocurrido. La mayoría de las muertes y daños en accidentes industriales pueden hallar su origen en el comportamiento malévolo de aquellas personas malvadas que poseen una inteligencia por encima del promedio.

Esto nos deja con aquéllos que son malvados y de una inteligencia mayor. La mayoría de la gente también está familiarizada con esta clase de personas; los llamamos líderes, tanto en la industria como en el gobierno. Es el propósito de tales personas asesinar a las masas y salirse con la suya. Un ejemplo mostrará cómo lo planean:

Si analiza la guerra en Vietnam, nada tiene mucho sentido; ni desde el punto de vista político, ni económico y mucho menos, desde una perspectiva militar. Examinemos el famoso caso de ‘Hamburger Hill’; un campo de batalla en la guerra de Vietnam. En este conflicto las fuerzas estadounidenses se abrieron camino hasta lo alto de una colina luchando contra una oposición feroz. Una vez que se hubieron apoderado de la colina, los soldados recibieron la orden de *volver marchando hacia abajo* y de devolver la colina a la oposición. Repitieron este acto varias veces. La razón dada fue que las fuerzas estadounidenses estaban cansando al enemigo forzándolo a luchar repetidamente. Pero claro, la estrategia militar convencional consiste en agotar al enemigo intentando que vuelvan a tomar la colina por la fuerza, en lugar de devolvérsela sin chistar. La estrategia de ‘Hamburger Hill’ es totalmente ilógica, a menos que uno asuma que muy arriba en el gobierno estadounidense se encontraba una persona malvada muy inteligente cuyo fin era asesinar a decenas de miles de personas y salir indemne. Si se la ve de esta manera, toda la guerra de Vietnam toma otro enfoque y pasa a cobrar sentido. Según mis conocimientos, esa es la *única* explicación que hace que la guerra tenga sentido.

Si usted es una buena persona se topará con mucha gente mala en su vida. Necesita reconocerla tanto a ella como a sus acciones. Más importante aun es que reconozca los comportamientos malévolos que ha sido llevadoa a aceptar como razonables, y que comience a rechazarlos, tanto en usted mismoa como en los demás, tomándolos como algo inaceptable.”

En el artículo, el autor describe su teoría en cuanto al espectro de la psicopatía en relación con la inteligencia, y cómo éste se manifiesta dentro de la sociedad.

“Según mis estimaciones, aproximadamente el cuatro por ciento de la población es malvada. Eso equivale a una persona cada veinticinco.

Las capacidades mentales de la gente mala imitan de muy cerca las de la población normal; se observa una curva en forma de campana tanto en la gente buena como en la mala.

La mayoría de la gente buena sólo está al tanto de la parte menos inteligente de la distribución del mal; ésta está compuesta por la gente que es ostensiblemente mala: los criminales. Los extremos normales e inteligentes de la curva de distribución del mal escapan totalmente a la comprensión de la mayoría de la gente buena. [Aquí] describiré esas partes del mal que pasan desapercibidas.

¿Qué aspecto tiene una persona mala con una inteligencia normal? La mayoría de la gente está bastante familiarizada con ellos. Una persona mala con una inteligencia normal es alguien que complica la vida de la gente que los rodea, la hace dolorosa y poco placentera. El caso de un supervisor que crea una crisis en la oficina armando un desastre que requiere que todos trabajen un día feriado y los fines de semana para solucionarlo es un ejemplo de una persona mala con un nivel de inteligencia normal. Lo que distingue a estas personas de los criminales es que aprenden más rápido; calculan lo que va a sucederles si intentan alcanzar el tipo de hazañas obviamente malvadas que persiguen los que se encuentran en el lado menos inteligente del espectro.


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La gente malvada con una inteligencia normal intenta cuidadosamente hacer lo mejor posible por inmiscuirse en la sociedad buena. Esto los aísla y protege de que la gente buena reaccione enfadada; ¿quién se atrevería a criticarlas tan duro como critican a los malvados menos inteligentes? En efecto, la gente mala con un nivel normal de inteligencia logra mezclarse tan exitosamente con la sociedad que sus afirmaciones, objetivos y cultura se han convertido en algo ‘normal’ y ‘aceptado’. Por ejemplo, la tira cómica ‘Miss Peach’ es un ejemplo de la conducta y las acciones de la gente mala con un nivel normal de inteligencia. El comportamiento de agresión pasiva que consiste en “rebajar”, insultar, “hablar por detrás” son conductas típicas de la gente mala de inteligencia normal. Todas estas actitudes son tan comunes que mucha gente buena las adopta como maneras razonables de comportarse; pero no lo son. Son tan malas como puede ser cualquier otra cosa.

La gente mala de inteligencia normal es, de lejos, el tipo de gente mala más común con la cual se topa la mayoría de la gente. El estrés en la vida de la mayoría de la gente proviene de la interacción con gente malvada de inteligencia normal. El propósito de la persona malvada promedio es hacer que la vida de la gente que la rodea sea lo más miserable posible, sin hacer lo suficiente como para atraerse la retribución que se merecen.

Un escalón más arriba se encuentra la persona malvada con una inteligencia por encima del promedio. Esta gente tiene un propósito similar al de la gente mala de inteligencia promedio: la producción de miseria humana. Sin embargo, ve la oportunidad de hacer algo que la gente malvada de inteligencia normal no sabe concebir: asesinar a alguien y salirse con la suya. Comprenden que la manera de asesinar a alguien y salir indemnes es no darle importancia a quién matan, cómo lo matan, o cuándo lo matan. Estas personas preparan todo para que alguien muera ‘accidentalmente’ y esperan a que se den tales circunstancias.

Por ejemplo, una vez trabajé para una persona malvada por encima de la inteligencia promedio que creó una compañía que facturaba unos veinte millones de dólares al año. Sólo le interesada su negocio como una herramienta para lograr sus objetivos. Hacía trabajar a sus empleados durante muchas horas extras (sin pagarles un suelo extra); los presionaba como podía. Lo que estaba haciendo era crear una ambiente de trabajo lo más estresante posible (seguro de que tarde o temprano alguien moriría). Como era de esperar, un contador de la empresa tuvo un accidente de coche con un conductor borracho cuando volvía a casa tarde por la noche de su trabajo, y murió. El jefe estaba anonadado; su objetivo de vida se había cumplido; la culpa era obvia en su cara al día siguiente. Se mostró muy alegre en las semanas que siguieron, y perdió interés en la compañía. Al cabo de un año y medio la empresa quebró.

Claro, dado que estaba protegido por la negación plausible nunca pudo levantarse ningún cargo criminal en su contra. Pero él podía ver que la muerte había llegado como resultado de su deliberado comportamiento malévolo; él lo había deseado, y así había ocurrido. La mayoría de las muertes y daños en accidentes industriales pueden hallar su origen en el comportamiento malévolo de aquellas personas malvadas que poseen una inteligencia por encima del promedio.

Esto nos deja con aquéllos que son malvados y de una inteligencia mayor. La mayoría de la gente también está familiarizada con esta clase de personas; los llamamos líderes, tanto en la industria como en el gobierno. Es el propósito de tales personas asesinar a las masas y salirse con la suya. Un ejemplo mostrará cómo lo planean:

Si analiza la guerra en Vietnam, nada tiene mucho sentido; ni desde el punto de vista político, ni económico y mucho menos, desde una perspectiva militar. Examinemos el famoso caso de ‘Hamburger Hill’; un campo de batalla en la guerra de Vietnam. En este conflicto las fuerzas estadounidenses se abrieron camino hasta lo alto de una colina luchando contra una oposición feroz. Una vez que se hubieron apoderado de la colina, los soldados recibieron la orden de *volver marchando hacia abajo* y de devolver la colina a la oposición. Repitieron este acto varias veces. La razón dada fue que las fuerzas estadounidenses estaban cansando al enemigo forzándolo a luchar repetidamente. Pero claro, la estrategia militar convencional consiste en agotar al enemigo intentando que vuelvan a tomar la colina por la fuerza, en lugar de devolvérsela sin chistar. La estrategia de ‘Hamburger Hill’ es totalmente ilógica, a menos que uno asuma que muy arriba en el gobierno estadounidense se encontraba una persona malvada muy inteligente cuyo fin era asesinar a decenas de miles de personas y salir indemne. Si se la ve de esta manera, toda la guerra de Vietnam toma otro enfoque y pasa a cobrar sentido. Según mis conocimientos, esa es la *única* explicación que hace que la guerra tenga sentido.

Si usted es una buena persona se topará con mucha gente mala en su vida. Necesita reconocerla tanto a ella como a sus acciones. Más importante aun es que reconozca los comportamientos malévolos que ha sido llevadoa a aceptar como razonables, y que comience a rechazarlos, tanto en usted mismoa como en los demás, tomándolos como algo inaceptable.”

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