De la manera más extraña estoy mirando al futuro, no estoy mirando el horizonte ni meditando, estoy en la cama en posición de Buda frente a la notebook, tipeando con la mano derecha, y en la izquierda tengo el aparato para hacerme bucles y me los estoy haciendo. Esta imagen le va a encantar a Don Roberto que últimamente se le ocurrió crear una sit com inspirada en mi vida.

El asunto es que hoy volqué, no podía “llenarme el culo de preguntas” (parafraseando a mi amiga Valeria) ya que el mismo se fue de garufa ante mi descenso de peso, y la verdad es que no había preguntas sino un cúmulo de circunstancias que me lleva a tomar una decisión, agarrar al toro por las astas, resolver los problemas y empezar a vivir.

El día arrancó complicado, peleas con mi hijo para despertarse, para que desayune, para higienizarse, etc. Yo con un resfrío espantoso. Intenté relajarme, me maquillé y salimos. Reunión en el colegio con la maestra, no me dijeron nada que no supiera, pero me “sugirieron” que lo resuelva. Me fui a trabajar, la lluvia era lo peor, llegué y tenía fiebre. No podía irme, trabajé, salí y me fui a dar el taller, por suerte los chicos me rescatan de los malditos problemas rutinarios.

A partir de mañana a buscar soluciones, mirar la vida con mis labios pintados de rojo, y fundamentalmente guardar en un arcón el pasado bajo siete llaves, nueva vida, a partir de hoy no existe futuro, solo mi presente que es quien va a dibujar el mañana.

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