Uy, se que las feministas se van a enojar conmigo, pero mis dichos vienen de un simple acto de observación.

Estoy llegando a una edad… importante. Tengo que acostumbrarme a no decirla, porque Oscar Wilde diría que soy capaz de cualquier cosa, pero los años y las canas encubiertas me han dado cierta experiencia que me da la autoridad de opinar.

Yo creo que el mundo involuciona en términos generales. Sé que se ha avanzado en muchas cosas pero siento que se dan dos pasos adelante y tres para atrás.

Las mujeres solemos ponernos en el rol de madres, y es hora de que nos demos cuenta que antes de casarnos siempre hay signos que nos muestran unas pinceladas de lo que va a ser nuestro matrimonio, pero solemos taparnos los ojos y los oídos.

Hoy a la mañana en la oficina, fui a buscar agua para mi mate. Había dos mujeres charlando. En el tiempo que tardó en cargarse mi termo en el dispenser, escuché el siguiente diálogo:

-No, no es que no tenga trabajo, el consigue los mejores trabajos, pero cuando empieza arruina todo y siempre lo echan.-

-¿Pero cómo te vas a casar con un tipo que pierde todos los trabajos?

-Pero no hay problema, tiene veinticinco años, tiene mucha facha y lo toman en cualquier lado.-

Ese fue el momento en que salí con mi termito caminando sin decir nada, pero con demasiadas preguntas. ¿Cómo se va a casar con una promesa que nunca se cumple?

Todas las que somos separadas y/o divorciadas nos hemos encontrado en charlas de amigas recordando cosas del noviazgo que eran un trailer de lo que iba a ser nuestra vida en común con ese caballero que en ese momento lo vemos con una armadura y caballo blanco, pero como el trailer nos lo muestra en camiseta y ojotas, pensamos que nunca se va a sacar la armadura.

Y ahí andamos por la vida, poniendo nuestros sueños en los hombres de carne y hueso que tenemos enfrente, y el pobre tipo hace lo que puede con su vida, porque le da hasta ahí.

Pensemos en la chica del diálogo, se casa con el señor que pierde los trabajos, y en veinte años tiene derecho a gritarle ¡Sos un vago!… no, no lo tiene, porque antes de casarse ya debería saberlo.

Tenemos que tener conciencia que nadie cambia a nadie, que no podés esperar más del futuro que lo que tenés delante de tus narices. Siempre creemos que nuestro amor es tan grande que va a cambiar al otro por completo, consejo, nunca te cases con nadie que pensás que tenés que cambiar.

Yo supongo que ese viejo chiste que hacen los hombres de mirar a la madre de la futura esposa para saber lo que le espera, es lo mismo. Tanto hombres como mujeres deberíamos observar a lo que nos exponemos, y si lo aceptamos debe ser sin reproches.

En tiempos en que los valores están en desuso cada vez los matrimonios duran menos. Es tiempo de hacer varios mea culpa, para darnos cuenta en que fallamos, y actuar de acuerdo a eso. Si la vida te da una segunda oportunidad, lo mejor es plantarse a exigir el lugar que nos corresponde, y observar al otro objetivamente, tener en claro que no vamos a modificar al otro y aceptar como son las cosas, si el amor todo lo puede, si es verdadero no va a haber reproches, pero con la conciencia clara que el caballero en su armadura, de vez en cuando puede andar en camiseta y ojotas.

Anuncios