Hoy hace una semana que mi avión se desvió. Ahora mantiene un rumbo tranquilo, a una velocidad crucero.

En medio del vuelo, hubo alguna distracción, o sea, turbulencias detestables, pero sé que mi capitán lentamente me llevará a buen puerto, eso sostiene y hace que aunque el vuelo se mueva demasiado, uno tenga la seguridad que no se va a caer.

Sé que ahora viene un tiempo de volar sobre el agua, que no se va a saber nada, un período árido en el que sólo resta acomodarse, esperar y soportar esas turbulencias detestables. Yo estoy bien sentada… ¿y vos?

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