La consigna era saldar las deudas y cursar las asignaturas pendientes lo antes posible.

Ella llegó tarde dejando la estela de su perfume en medio de las manifestaciones. No tenía expectativas.

El la esperó, ansioso, con ganas de mostrarle que ya no era el chico que ella llevó de las narices… ya era un hombre.

Subió al departamento caminando segura como un pura sangre, el estaba nervioso.

Antes que nada le pidió que se quede quieta como las imágenes que el suele congelar. Trajo una toalla mojada, y la pasó sobre la cara de ella, el cuidado maquillaje dejó de existir. De esa manera, marcó su territorio.

La tarde transcurrió entre ensueños y fantasías envueltas en un recuerdo lejano que renació de las cenizas, pero él dejó en claro que pasado el tiempo había tomado por fin su lugar de hombre.

Ella también se reencontró con su mundo femenino, el que nunca debió dejar de lado.

Finalmente, volvió a ser mujer.

Anuncios