Quienes fuimos alguna vez inmigrantes, sabemos que en los tiempos que corren, es estar en un lugar no demasiado indicado. En mi caso, yo notaba que mientras iba de visita a ese país, todos eran gentiles y cordiales, y que cuando fui a instalarme sentía un feedback extraño, yo decía “parece que tengo un cartel en la frente que dice, ahora me quedo”. Por supuesto cuando fui inmigrante, cuidé al máximo no desentonar con las costumbres del país que fui.

A ciertos ciudadanos la inmigración molesta, especialmente cuando en vez de respetar las costumbres del sitio donde uno va, pretenden transformar a nuestra ciudad en una sucursal de la de ellos, pero a pesar que no sea de nuestro agrado, hay algo que se llama tolerancia.

En Catalunia la cosa no es así. Alicia Sanchez Camacho, candidata a la presidencia de la Generalitat en Catalunia por el PP (Partido Popular) no quiere a los inmigrantes en su tierra. Su partido presentó un videojuego llamado “Alicia Croft” donde la candidata montada a una gaviota llamada Pepe, va disparando a todo lo que se mueve para “sacar” a Cataluña de la crisis. Pero eso que se mueve son inmigrantes “ilegales” (así los califica) que se lanzan desde una avioneta en paracaídas e independentistas catalanes. Aparecen también imágenes de la cultura catalana y española, como barretinas, monteras, butifarras y paellas. Cuantas más se abaten, más puntos se obtienen.

El Partido Popular de Cataluña ya dio la semana pasada un nuevo paso en su campaña electoral basada en la crítica a la inmigración irregular. Alicia Sánchez Camacho presentó en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), localidad con alto índice de inmigración, una propuesta de contrato de convivencia por el que los inmigrantes se comprometerían a abandonar España si se quedasen sin trabajo. En el mismo acto, Sánchez Camacho reveló que en su programa pedirá que los consistorios delaten a los sin papeles empadronados a la policía.

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