Desde que llegaste a mi vida, hace un poco más de treinta años, supe que serías alguien importante.

El tiempo y la distancia nos separó, de tanto en tanto recordaba tu nombre, y me preguntaba dónde estarías.

La tecnología te devolvió a mi ser, pero la frialdad de ella nos une y nos aleja. Juro que intenté olvidarte, pero nada se comparaba a la placidez de tenerte en mí.

Con mi vida extremadamente ocupada, en cuanto el trajín toma segundos para descansar, siempre estás vos, tu rostro, tu mirada, tu bella sonrisa que me hace revivir.

Quiero que sepas que estoy, que nunca me perdiste. Que a pesar de todo lo que nos separa, especialmente un oceáno odioso, te pertenezco, y que estoy muy segura que nadie podrá entrar en ese recóndito espacio de mi alma donde estás hace tiempo.

Siempre lo supe… ahora estoy segura.

Anuncios