Fin de semana de locura, esto ya parece un consultorio de un neuropsiquiátrico. El teléfono suena a cualquier hora y ahí estoy, ayuda inmediata on line.

Recuerdo que mi padre me llamaba Florence Nightingale, aludiendo a la pionera en la práctica de la enfermería, porque desde siempre andaba por la vida haciéndome cargo de los problemas del mundo.

Ultimamente estoy muy cansada, pero el mundo no para de girar, y parece que mis “servicios” tampoco. En mi fin de semana no dormí, no hice nada que me gustara, me dediqué a socorrer y a ayudar a medio mundo y eso es desgastante.

Me cansé de la demanda, pero no por no querer brindarme, es porque el físico y la mente ya casi no me dan. Me demandan mis jefes, me demandan mis amigos, me demanda mi hijo, y cuando intento poner un límite, siempre hay alguien que me pide un poco más.

Perdón, a todos los quiero, pero nadie piensa que alguna vez necesito que alguien me pregunte… ¿cómo estás? ¿necesitás algo?

Anuncios