19 de diciembre… un día bastante particular en mi vida. Hace años podía decir que era el cumpleaños del que era entonces mi esposo, pero a partir del 2009 todo cambió.

Días antes del 19 de diciembre de 2009, me llegó la invitación para el casamiento de mi hermano, todo se movilizó, regalo, ropa para asistir… y llegó el gran día, iglesia, arroz, fiesta… al mediodía.

Por la noche todo cambió, el que era mi esposo tomó sus cosas, se fue de casa, el mismo día que al mediodía estábamos celebrando una boda, a la tarde un cumpleaños (el de él), a la noche tomó sus cosas y se fue. Si bien no fue sorpresa, fue bastante poco delicado hacerlo ese día.

Luego de eso, recuerdo a mi hijo llorando a mares, me senté a consolarlo y a contenerlo hasta que se durmió, luego yo lloré mucho, no por la pérdida porque cuando uno saca de la heladera algo que a pesar de ponerlo en el frío para conservarlo se acaba pudriendo, cuando uno lo tira le dá lástima, pero sabe que no lo puede consumir. Me sentí devastada porque veía un abismo. Después de tantos años la pregunta era: ¿qué va a pasar con mi vida? ¿Sola, con un hijo, sin trabajo?

Tenía varios kilos de más y una incertidumbre tan grande, que no sabía por dónde arrancar.

Me quedé dormida entre lágrimas, y tuve un sueño. Estaba en un aeropuerto, me veía flaca, con un pantalón chupín negro, una remera roja de mangas largas, flaca, los zapatos con que sueño de Claude Benard, y un corte de pelo que no solía usar. En el aeropuerto venía caminando con una valija carrito, y un señor me recibía. No le ví la cara, me daba un beso apasionado, tomaba mi valija, nos íbamos abrazados, y yo miraba para atrás con una sonrisa, había dejado el dolor en el pasado.

Desperté pensando… es una buena señal, un aeropuerto es viajar que es lo que más amo en mi vida, ¡Estaba delgada! algo con lo que venía luchando hacía tiempo, los zapatos que quiero, eso marca que me iba bien económicamente ya que son muy caros, y el amor me recibía, no era un hombre alto, creo por la diferencia de altura cuando lo besaba, que sería alguien que rondaría 1,75 m. pero estaba feliz… era EL AMOR.

Hoy hace un año que estoy sola, en el que logré muchísimo. Después de ese sueño, que me dio la esperanza de ser feliz, ya hay cosas que alcancé, bajé de peso, e increiblemente hace dos días me fui a cortar el pelo, y a pesar que al peluquero le pedí un determinado corte, el me dijo que me iba a quedar mal, y sin mencionarlo me hizo el mismo corte de pelo que tenía en mi sueño. Solo me restan los zapatos y el viaje. El amor… bueno, llevo seis meses enamorada, no se si el señor que está muy cómodo dentro de mi corazón me irá a buscar a algún aeropuerto, todo es posible ya que el vive muy lejos, si eso sucediera algún día sería la coronación de mi sueño.

Mi meta, hace un año atrás, era rescatar a la mujer que quedó atada y en silencio doce años antes. Con un arduo trabajo, ella está volviendo a mí. En solo un año logré muchas cosas, me reinserté en el mercado laboral que después de los 40 años es difícil en Buenos Aires, me enamoré, y a pesar de los inconvenientes principalmente provocados por la distancia, es maravilloso saber que el motor de nuestra vida tiene un alma, un cuerpo y un nombre, el saber que esa mitad que buscamos desde que nacemos existe, respira y está en tu mismo planeta, es un regalo de Dios, aunque la situación sea complicada, me hace feliz saber que estás amor. Estoy retomando mi profesión, y lo estoy disfrutando con todas las complicaciones que surgen y que las sorteo con todas mis fuerzas. Este año salió un libro en el que soy coautora, y lo mejor de todo, mi hijo y yo estamos saliendo adelante, está creciendo y si bien la primer mitad del año ha sido dificil con el, hoy juntos estamos retomando el camino.

A veces sentimos que el mundo se derrumba y nosotros estamos en el medio recibiendo los cascotazos. Cuando a mí me pasó eso, mi tía Noemí que adoro me dijo: Patricia, a veces no sabemos por qué, pero Dios desarma y desordena nuestra vida, nos sentimos mal, pero creé que el lo hace para mejor, cuando la ordene nuevamente, tu vida va a ser maravillosa.

Hoy, a un año estoy feliz con mi vida, con quien soy hoy, con mi hijo, ycon el amor que… quien sabe, quizá lo logremos, pero si no llegamos a vivirlo como deberíamos, sé que estás, que te amo y que el regalo de la vida que hoy tengo es amarte.

Por eso, hoy festejo un año de amor, en el que volví a amarme y hoy estoy más completa que antes, tengo un hijo que amo,

Balance de este año, renací, soy madre, retomé mi carrera, y la frutilla de la torta, tengo un amor. Solo me resta esperar que las cosas sigan en el camino en que está. Gracias a los seres que me acompañaron este año, a mis amigas maravillosas, las Claudias especialmente que las dos me ayudaron a que mi vida sea más liviana, a pesar que ellas también tuvieron un  año difícil, a mi hijo que me quiere y me lo demuestra día a día, y a vos R, que me enseñaste lo que es el amor y que me hacés sentir completa a pesar de la distancia.

Brindo por… ¡un año de amor!

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