Hoy más que nunca recordé el filme que protagonizaba Michael Douglas “Un día de furia”, si contara que ir desde mi casa a mi trabajo hoy me tomó tres horas y media, nadie me creería.

Ok, en mis dichos hay una trampa, como el período escolar ha concluído, tengo que cruzarme la ciudad para dejar a mi hijo en un lugar que lo cuiden, o sea, salí de Almagro a Belgrano a las 7:15 de la mañana, y llegué a destino a las 7:50.

7:55 salí rumbo a mi trabajo, de la estación Olleros del Subte D hasta Catedral, normalmente es un viaje de 15′, ya que de cabecera a cabecera tarda 22′, yo lo tomo en la 4º estación.

El subte comenzó a ralentar su marcha, y cerca de Palermo se detuvo un largo tiempo, fue donde comencé a mandar mensajes a mi trabajo, intuyendo que todo tendría el final esperado, que es vivir en la caótica Buenos Aires.

Cada vez era más lento, hasta que finalmente en la estación Agüero nos informan que el servicio estaba suspendido.

Salimos caminando de la formación, y en primer lugar, cola para que nos devuelvan el pasaje, y ahí la carrera para subirse a un colectivo.

Antes de llegar a la parada veo un 64 parado en un semáforo, con mi carita más sensual le hice un guiño para que me abra la puerta, fue efectivo, subí. Cuando llegó a la parada, parecía el ganado que iba al matadero subiendo intempestivamente  al rodado.

Ahí comenzó un derrotero hacia el centro que no tenía fin, no paraba de subir gente que en cierta manera a pesar de los apretujones me hizo sentir feliz, ya que observé un aumento considerable de la obesidad en la población, y yo, con mis sesenta y pico de kilos que me hacían sentir gorda, resabios de un tiempo lejano de anorexia, al menos entre el calor, los hedores y el pensamiento de que caminando hubiera llegado más temprano, me arrancaron una media sonrisa yogui.

Yo me preguntaba ¿dónde está la argentina elegante, con charme? evidentemente en el colectivo no, ya que estaba hiper poblado de señoras con un trasero inconmensurablemente gigante.

¿Cómo fue el final? Entre tanto tránsito y gente varada en la calle clamando por un colectivo, ya que todas las líneas de subte habían parado, llegué a las 10:15 de la mañana a mi trabajo, comprendiendo a Michael Douglas cuando vivía su “Día de Furia”.

Anuncios