La fama es un manjar que todos quieren probar, desde el más talentoso al más inútil, pero muchas veces algunos solo desean probarlo en sueños, ya que en el vecindario de la imaginación no hay ninguna responsabilidad.

He tenido la bendición de compartir mesas con príncipes y con mendigos, un poco por mi “pedrigree” (como alguien dijo por ahí insinuando que soy un can) y otro poco por mi profesión, y todos los famosos, desde mandatarios, príncipes, actores, músicos… y de los otros que abundan en la actualidad que no sé en que categoría los puedo insertar, tienen algo en común… una personalidad a prueba de balas.

En el instante preciso en que tomamos la decisión de caminar el sendero dorado a la fama, tenemos que saber que el primer ataque vendrá de la legión de los fracasados, que en sí tienen un gran talento… detectar que es lo que le molesta a esa persona que está a punto de despegar, para traerlo inmediatamente a su legión, obviamente un ex aspirante a famoso, hoy fracasado, tiene más valor en el equipo que alguien que jamás se atrevió a darle un bocado a ese manjar de reyes.

¿Qué característica tiene el famoso que nada lo desvía en el camino?

En primer lugar el aspirante a famoso tiene que hacer una instrospección muy profunda y sincerarse consigo mismo… ¿quiero en realidad ser famoso, o sólo sentir la sensación? ¿Por qué debe hacer este análisis?

Los reality shows son una muestra concentrada de todo lo que el aspirante deberá transitar en el camino a la fama. Los detractores de esos programas, se preguntan cómo quienes están en esos programas soportan la realidad que viven: aislamiento, ataques, celos, venganza, estrategias, es simplemente lo que cuesta subir al primer escalón a la fama.

El aislamiento en primer lugar, no es descabellado, porque quien quiera ser famoso, aunque viva e interactúe en este mundo, y no esté encerrado en una casa, va a tener que lograr un aislamiento en su cabeza… ¿por qué? Porque el camino es duro, y es el único medio de soportarlo. Quizá en un reality el aislamiento es un poco más fuerte que en la vida, porque acá son todos contra todos… sobreviven en un medio donde todos quieren ser famosos.

Los ataques, los chismes, que fulano dijo esto, que mengano lo afirma, es el arma del atacante pero restarle importancia es la columna vertebral del aspirante a famoso, si no tiene la capacidad de ignorar eso, más vale que olvide el sillón dorado. Quien quiera ser famoso, jamás le deberá importar lo que dicen los demás, aunque esto afecte su buen nombre y honor. Jesús siguió su camino, y dudo que una vida haya sido más manchada que esa, o sea, en primer lugar la filosofía debe ser “los de afuera son de palo”, y si… en los de afuera se incluye a la familia también, aunque sea doloroso, porque generalmente si alguien en la familia desea secretamente acceder a la fama pero le falta valor, van a entrar a tallar los celos.

La venganza estará a la orden del día, los fracasados creen que es su principal objetivo, destruir a quien quiera salir adelante. Si se coloca en una lata gusanos, cuando uno de ellos quiere salir a la superficie, van todos a tirarlo para abajo. En la vida… es igual. Formamos parte de una colonia de gusanos “humanizados”.

La estrategia tendrá que ver con los pasos que hay que dar, que si no se tiene “pasta” de famoso, va a ser inútil, porque aunque la estrategia sea perfecta, no sirve si hay que crear una sub estrategia para desmentir lo que los demás dicen del aspirante, se pierde tiempo, ganas y por sobre todas las cosas, credibilidad.

Sobre quien cree en tu sueño

El aspirante a famoso, tiene que tener la seguridad de que la responsabilidad no pasa solamente con cumplir compromisos y horarios, tiene que ver además con respetar y cuidar a la persona que creyó en su sueño.

La historia está llena de ejemplos, de gente que tenía una idea, recorrió lugares, habló con medio mundo y fue rechazado, hasta que se encontró con alguien que con todas las limitaciones creyó en él y le colocó una alfombra para transitar. Esa persona no es lacayo, es a quien se le está en deuda por ayudarnos a intentar vivir el sueño. Si no se lo respeta… ¿encontraremos otro que crea en nuestro sueño?

Y finalmente, el talento solo acredita que cuando lleguemos a la cima, tendremos con qué sustentarnos, la realidad es que en el camino, poco interviene el talento, la sabiduría o la idoneidad.

El primer paso, es sincerarse. Quizá soñemos con el éxito, pero en nuestro interior nuestro suceso sea mantener un trabajo digno y una familia perfecta de la puerta para afuera, si es así, la fama será puro cuento.

Anuncios