¿Cómo enfocarse en la realidad? Ubicarse en ese lugar es olvidarse de lo que uno cree que es el corazón del alma.

Los humanos solemos no cuidarnos, entregamos el corazón sin garantías, por una sonrisa, por una palabra por una tontería que nos hace subir las endorfinas y de ese modo creer que esa persona se ganó el reino de tu corazón.

Lo nombrás Rey de todas tus comarcas, dejás que recorra todos los lugares y que tome poseción de ellos. Somos resumidos en uno, el pueblo engañado por un carisma que nos hace olvidar nuestro valor.

Llega un día que el pueblo es quien empieza a ver que el Rey tiene un molino propio, y lleva agua de tu pueblo para su molino. Vos te vas secando, decís: un poco no va a hacer nada, hasta que en un momento se lleva todo lo que puede y no le importa dejarte seca y vacía.

Cuando el Rey pierde autoridad, es tarde, las tierras se secaron, y vos, sola, no sabés como recuperar tu corazón, tu vida y tu pueblo.

Tomaré desde mis ruinas mi bastón de mando, me autoproclamaré Reina y Señora, y la próxima vez que un Rey quiera apoderarse de mis comarcas, deberá conquistar mis tierras y aceptar ser simplemente mi Príncipe Consorte.

Dejé de ser Princesa, hoy vuelvo a ser Reina.

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