Que increíble es Facebook, uno aparece por distintos portales sin ser invitado ni avisado. No me quejo, aparezco en los muros de la gente que quiero y que me quiere, pero a veces un momento lindo cuando se ve en el recuerdo muestra las cosas que uno no vé.

En un mes, más o menos, cumplo un año de divorciada, no sé si es mucho o poco, pero el divorcio es algo que te destruye, no es que duela separarte de la persona con la que tenés un conflicto, porque si llegaste a esa instancia, es que hacía tiempo debías hacerlo, sino que es la muerte de los sueños, de los proyectos en común, que al ya no estar esa persona, los sueños desaparecen, y el divorcio es el tiro de gracia.

Uno debería guardar luto, porque después del divorcio te transformás en la viuda de los sueños. Hoy la concepción del divorcio es diferente, inclusive hay quienes hacen fiesta de divorcio, no fue mi caso, pero la sentencia me encontró en un momento feliz de mi vida, cuando debería haberme tomado el tiempo para llorar a los sueños definitivamente muertos.

La felicidad en que me encontraba en el momento de la sentencia, tapó la tristeza de la circunstancia dolorosa.

Hoy esa felicidad dejó de ser algo brillante para convertirse en algo rutinario, no en algo que te seduce sino en algo con lo que uno convive, y esas cosas no tapan nada, al contrario, acompañan el dolor pero no lo merman.

Hoy vi fotos del cumpleaños de mi amiga, que fue el viernes, y me duele ver la tristeza en mis ojos. Me pregunto si tardíamente estoy dolida por la certeza de que los sueños han muerto.

Otros sueños vendrán, pero éstos que me hicieron tan feliz durante mucho tiempo, merecen un buen duelo, y en este momento, lo estoy transitando.

Les deseo que nunca se mueran sus sueños, porque el dolor a veces es insoportable. Acá me quedo esperando nuevos sueños que sean inmortales.

Anuncios