Siempre me causó gracia el término “tomar el toro por las astas”, porque eran más las imágenes de toreros volando que de estos bellos señores vestidos con trajes de luces dominando a un toro enfurecido.

La vida se me presenta como un toro enfurecido, y tomarlo de las astas, es hoy tomar decisiones, que si bien podría llegar a pensar en arrepentirme en un futuro me muestran que clase de toro es al que me enfrento.

Hoy me pongo el traje de luces, hoy tomo al toro por las astas. Es posible que termine volando, pero de ser así, no valía la pena.

A veces tenemos que enfrentarnos a una realidad egoísta para ver como fuimos utilizados.

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