Se presentó en el peor momento de mi vida.

Vestía ropajes de príncipe y sonrisa de rey, no había duda era el amor.

Me hizo sentir entre aromas y azahares, supe lo que era la felicidad de saber, aunque no estuviera a mi lado, que el amor existía, que respiraba el mismo oxígeno que yo.

Trajiste el mejor momento de mi vida.

En principio su música rodeó mi vida, solo podía bailar y reír con su son, fui muy feliz.

De repente, los aromas desaparecían y ganaba terreno una sensación de correr, y correr para llegar no sé adonde.

Se sostuvo hasta donde se pudo, porque los dos lo intentamos.

Entramos en un laberinto, donde nos perdimos y ninguno de los dos pudo salir. Hoy cada cual decidió buscar su salida.

Y te fuiste en el peor momento de mi vida.

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