No fue una pausa… fue un desencanto, fue el dolor de la ausencia. Fue el haberte sostenido en los frágiles hilos de una ilusión.

Hoy desperté con esta garúa porteña que recuerda las lágrimas de mi corazón que duelen y a veces hasta no dejan respirar.

Pasó algo adentro mío, no sé que fue.

Mis guiones tienen una magia… cuando una historia de amor me inspira, luego de escribirla, lentamente empiezan a desaparecer esas cosas que nos causan dolor en el aquí y ahora, las que nos pintan un mundo de sueños y engañan para seguir insistiendo. Dejan al amor al descubierto, y si no hay amor, queda un vacío lacerante.

Hoy desperté con ese vacío, que no se cerró, simplemente espera que quieras volver a entrar, para intentar reconocernos.

Amanecí con el canto de la lluvia, sola otra vez, con la esperanza rota de que el amor vive y respira en mi mismo universo.

Volver a respirar, empezar de nuevo. Con las incógnitas que genera un nuevo comienzo.

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