A tres horas de que comience un nuevo mes, me encuentro redactando un nuevo contrato conmigo misma.

A partir del 1º de mayo de 2011 me comprometo a sonreír todos los días, a no derramar cataratas de lágrimas, a menos que sea por algo o por alguien que se perdió o se fue definitivamente.

Prometo volver a cocinar como sé hacerlo.

Juro cuidarme, amarme y sentirme complacida con los dones que Dios me dió.

Doy mi palabra que haré honor a las cosas que sé.

Que seré más amiga de mis amigos, e ignoraré a mis enemigos.

Si alguien me juzga o me critica, le dejaré a esa persona la responsabilidad de cargar con su juicio, de la misma manera, yo prometo intentar no juzgar ni criticar.

Declaro que besaré más seguido a mi hijo y le diré te quiero en toda ocasión.

Y que aunque mis amigos se harten de mis te quiero, se los seguiré diciendo siempre.

Pongo a Dios como testigo, que haré lo imposible para cumplir con cada una de las cláusulas.

Firmado:

Patricia Sierra

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