Sal, amada u odiada

NEW YORK  – Un  nuevo estudio muestra que una dieta baja en sodio, no solamente no previene la presión alta, sinó que también aumenta el riesgo de muerte por ataques cardíacos y derrames, según el reportaje publicado por “The New York Times”.

Las limitaciones de la investigación indican que el debate sobre los efectos de la sal en la alimentación, está lejos de terminar: las autoridades de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades, encontraron fallas en el estudio y resolvieron criticar el trabajo en una entrevista, cosa que normalmente no suele hacerse.

El  diretor médico de los centros, Peter Briss dijo que el estudio era pequeño, los individuos eran relatívamente jóvenes con una edad promedio de 40 años y con pocas enfermedades cardiovasculares, lo que dificultaba las conclusiones.

El estudio fue publicado en la edición del martes 4 de mayo del corriente en el “Journal of the American Medical Association”, el mismo fue realizado con 3.681 europeos de edad media, sin presión arterial alta en el inicio del estudio, los cuales fueron monitoreados entre 7 y 9 años.

Los investigadores evaluaron el consumo de los participantes de sodio al principio y al final del estudio midiendo la cantidad del mismo excretado en la orina durante un período de 24 horas. Descubrieron que, cuanto menos sal ingerían, mayor era la probabilidad de morir por dolencias cardíacas – 50 personas en el más bajo tercio de consumo (2,5 gramos de sodio por día) murieron durante el estudio, comparadas con 24 del grupo promedio (3,9 gramos por día) y 10 del grupo de consumo más alto (6,0 gramos por día). Los que ingerían más sal, tuvieron en promedio, un leve aumento en la presión sistólica (1,71 mm de aumento por cada 2,5 g de sódio por dia) pero ninguna tendencia a desarrollar hipertensión.

– Si la meta es prevenir la hipertensión, este estudio muestra que no funciona – dijo el coordinador del estudio, Jan A. Staessen, profesor de la Universidad de Leuven, Bélgica.

Entre los problemas del estudio, Briss apuntó que los individuos que consumían la menor cantidad de sódio también proporcionaron menos orina, un indicativo de que ellos podrían no haber recolectado toda la orina en un período de 24 horas.

El investigador de presión sanguínea de la Escuela de Medicina Albert Einstein, Michael Alderman, editor del “American Journal of Hypertension”, dijo que la literatura médica sobre la sal y sus efectos en la salud es inconsistente, pero este estudio no es el único que prueba los efectos de la dieta con bajo consumo de sodio.

– El bajo consumo de sal tiene consecuencias que van más allá de la presión sanguínea, como por ejemplo el aumento de la resistencia a la insulina, que puede aumentar los riesgos de dolencias cardíacas – dijo Alderman.

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