Era la chica rebelde, la que definían como “demasiado independiente”.

Ella sabía que detrás de su autosuficiencia había una carencia muy grande. No importaba, seguía transitando el camino con la seguridad de un pura sangre. Creía tenerlo todo… pero no tenía nada.

Un día supo de su existencia, pero en el vacio intentó simular que no era, pero había una realidad, las almas gemelas vibran, y ella había encontrado su par.

Nadie dijo que sería fácil, es muy difícil, y día a día intentaba engañarse pintando la ilusión que todo era un sueño, y que la realidad era su independencia.

Hoy sabe que le duele pasar un día sin saber de él. Hoy tuvo que levantar el teléfono y escuchar su voz.

La vida cobró sentido, solo con un “Hola”, volvió la sonrisa a su rostro.

Buenas noches… dulces sueños.

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