Fin de domingo, a cara lavada

Quizá sea un post que no esté a la altura de las circunstancias, pero soy parte del grupo femenino que facilmente pierde el control de lo que quiere hacer.

Soy la típica que después de casarse se dedicó de lleno al marido, y que cuando el marido dejó de estar al lado, se dedicó de lleno a… en fin, una ilusión.

Hoy decidí retomar el control de mi cara, mi pelo, mis uñas, y no es que sea frívola, es saber que te sentís bien, frente a vos, frente a Dios, y frente a un espejo.

Sé que muchas dicen: los productos de belleza son caros, estamos de acuerdo, pero siempre hay sucedáneos que encontramos en la cocina de casa.

Primero, no dejes que las canas se apoderen de tu cabeza, quizá hay quienes te dicen: ¿tenés canas? no se notan… pero vos sí las notas, entonces, no te dio el presupuesto para ir a la peluquería, comprate la tintura y teñite vos.  Después de la tintura, baño de crema. Hoy casi todas las tinturas traen un acondicionador especial, ponételo, envolvete la cabeza con una bolsa plástica (por favor, solo la cabeza, no la cara) y agarrás una toalla, la ponés en el agua más caliente que soportes, la escurrís y te envolvés la cabeza arriba del plástico. Baño de crema solucionado.

Hay que pulirse la cara… ¿no tenés para comprar una crema exfoliante?, no importa, limón y azúcar, los mezclás y te exfolias con ésto.

Si tenés algún pelito en la cara, hoy hay ceras depilatorias que se ponen dos minutos al microondas, y santo remedio. La pinza es otro aliado, y para después de exfoliar y si te depilaste más aún, batí una clara de huevo, es la placenta, o sea, colágeno puro. Tomás un pincel, aunque sea sacale uno a tu hijo del colegio, lo lavás bien y te pincelás la cara. Recordá que aún estás con la crema en la cabeza.

Después de que la cara se empieza a endurecer por la clara de huevo, llena la bañera, ponele un puñado de sal gruesa para relajarte, y date un baño de inmersión. Después de 20′ abrís la ducha, te sacás la toalla y el plástico de la cabeza, y a enjuagar pelo y cara.

Al salir, te secás, ponete crema en el cuerpo, la que tengas, y en la cara, si tenés un tónico facial pasalo si no vas directo a la crema. Si no tenés otra ponete la humectante del cuerpo o de la cara.

Secate el pelo, hacete la planchita o los rulos, lo que quieras, lo importante es que te sientas bien.

Y ahora las dejo, le toca el turno a mis uñas.

Quiéranse, ser frívola y divina, es parte de eso.

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