Hace poco vi un reportaje que le hicieran un año antes de morir a Adolfo Bioy Casares, en el que confiesa que vivió enamorado de una actriz del cine mudo Louise Brown.

Contó que estuvo obsesionado con la morocha, y dijo que era terrible enamorarse de una sombra, y cuando uno pasa por esa experiencia, sabe que es terrible.

Peor que enamorarse de una estrella de cine, es enamorarse de alguien que sabe que uno existe, pero se presenta como una sombra, porque a pesar de interactuar con uno, simula que no sabe que uno existe.

¿Por qué nos enamoramos de seres que nos maltratan, al punto de ignorarnos o al dirigirnos a nosotros lo hacen con “desamor”? Me pregunto si es una forma de ellos de defenderse, y quizá el pensamiento es ese, porque si se nos ocurre creer que nos enamoramos de una mala persona, tenderemos a creer que nosotros también lo somos.

¿Será que tememos al amor, y al buscarnos una sombra tenemos la excusa perfecta de no enamorarnos realmente, de una persona de carne y hueso?

Desde hoy decido actuar como sombra, al menos con esa persona que decidió no encender la luz para volver a verme.

Anuncios