Como si fuera un abanico, la vida se está abriendo mostrándome las posibilidades, y poco a poco regalándome sueños, pero algo pasa que aún me brotan mis lágrimas aunque no me provoque mentalmente una situación de tristeza.

A veces siento miedo, es que desde hace tanto tiempo vengo golpeada, que todo lo que está floreciendo tengo temor de perderlo.

Hoy sé que estoy en el camino, y que depende de mí no irme a la banquina y volcar, pero para seguir conduciendo con seguridad, necesito alejar a los fantasmas.

¡Decisiones! Eso es lo que debo hacer, decidir que es lo que se queda en el camino, aunque sea doloroso, porque a veces situaciones que en algún momento nos dieron una inmensa felicidad y hoy sobreviven con un recuerdo que va quedando mustio, nos retienen al costado del camino apresados por la esperanza de que esa felicidad vuelva.

Decidí dejarlo en el camino, después de todo si la felicidad va a volver, con sus alas podrá alcanzarme, hoy solo me retiene agazapada envuelta en una “saudade” que no me permite seguir adelante.

Mañana es el comienzo de las sonrisas, de dedicarle horas a mis personajes, de renacer de una vez y para siempre.

Mañana es el momento de mirar a mi lado, y ver que el camino tiene situaciones, lugares y personas que admiran mi paso, y a los que debo invitar a seguir conmigo.

Mañana es momento de volver a ser feliz.

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