¡Qué año! Duro, pero un año al que tengo mucho que agradecer. Descubrí el amor, y supe que duele hasta las entrañas y te causa una felicidad que la plenitud que te hace sentir, es incomparable, con el podés llegar al cielo, no hay nada que te lo impida, te da fuerza, resistencia y sabés que a su lado tenés todo ganado. El tema es soportar su alejamiento, al principio no sabés como pararte frente a la vida, pero soy sobreviviente, y acá estoy.

Este año también reconquisté amigos, he sabido más que cualquiera el valor de la amistad. ¡Tengo tánto que agradecer a mis amigos! Creo que no me va a alcanzar la vida para hacerlo, mis amigas maravillosas que siempre están y que gracias a ellas sigo adelante. Que me han brindado la fuerza y la claridad de correr las cosas que no merecía para dar paso a las que vale la pena luchar.

Tengo que agradecer que a pesar de los años con que camino, aún la vida continúa dándome oportunidades de aprender y de sorprenderme. Tener en claro que la vida puede estar en la sonrisa de quien amamos, fundamentalmente de mi hijo.

Agradezco día a día que Dios me haya dado el don de la creatividad, que me hace sentir más viva que nunca, y acercarme a cada instante de la vida desde el mismo misterio de la creación.

La pasión… no se puede vivir sin ella, y aunque sea un huracán que al desbordar mi pasión arrasa con todo, bendigo el momento que Dios decidió hacerme tan apasionada.

Hay camino, hay proyectos, hay futuro.

Gracias vida!!!

 

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