Es curioso como la lluvia influencia nuestras vidas. En otro momento hubiera dicho que una garúa recorre mi melancolía, ahora es una molestia que no permite salir gustosa de donde estoy.

¿Dejé la melancolía de lado? La verdad es que si. ¿Cómo? Con una sonrisa, enfrentando los fantasmas, no porque sea tan valiente, es que hoy veo objetivamente que los fantasmas no tienen cuerpo ni forma, y nada que no tenga peso puede empujarme.

Hoy miro al frente con el corazón, y sé que el amor me saldrá al cruce no para enfrentarme, sino para completarme y andar el camino juntos.

¿Optimista  y feliz? Si, por supuesto, si solo de mi depende!!!

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