Me imagino el destino de todos, como un punto final adonde se llega recorriendo un camino con muchas paradas. Muchas rutas que se cruzan, y en cada una de ellas, un destino.

Soy de las que afirman que Dios conoce el destino de todos, pero… ¿qué pasa cuándo te cruzaste por una ruta, te quedaste un tiempo, ayudaste al destino del otro, pero no hay lugar para vos en esa ruta? Mientras no quieras quedarte, no hay problema, seguís transitando tu ruta con la ansiedad de la próxima bifurcación, ¿en el destino de quién voy a contribuir? o… ¿cuándo llegará el que embellezca mi presente para afirmar mi destino?

Es doloroso seguir en tu ruta cuando querías quedarte en otra, pero sabés que en esa no hay lugar para vos, entonces me pregunto… ¿cómo se sigue con la nostalgia de saber que el lugar donde sos feliz lo tenés que dejar atrás?.

Seguir caminando… hasta que el destino por fin me alcance.

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