Vino a este mundo con un destino, esparcir su sonrisa y motivar a los demás.

Ya la habían catalogado de musa, y su casi no buscado aporte a este mundo, era embellecer las vidas ajenas.

Como si tuviera una varita mágica, abría las puertas de la felicidad, saltaba de alma en alma y era feliz viendo sonreír a los otros. 

Todo era simple, nunca supo como lo hacía, hasta que un día se enamoro de ese ser a quien inspiró, y de ahí en más la tristeza invadió ese espacio donde solo había sonrisas.

Hacía días que no sabía de él, pero por alguna razón lo sintió cerca. No lo encontraba por ninguna parte, y su pregunta era, por qué él no la buscó.

Se encontró de repente con la realidad, su destino fue ser su musa inspiradora, y si se encontraban se humanizaría, y ya no lo podría inspirar. El eligió mantenerla en el ensueño, sin pensar que ella no quería ser más una musa, que había elegido ser una mujer.

Hoy es una sombra de quien era. Ya no puede inspirarlo, solo quedaron los recuerdos de lo que nunca fue, de los ayes de amor que viven en la agonía de querer retener una fantasía dibujada en el corazón de ambos.

Anuncios