Quién sabe desde dónde vino, ni ella misma lo sabía. Sólo recuerda que cuando era chica se preguntaba por qué estaba en este mundo.

Nada la complacía, y día a día se preguntaba cuál era la función que debía cumplir. No sabía si alguien la había olvidado entre los terrestres o si la enviaron ex professo. ¿Acaso era un Hada y no le habían dicho? ¿Quién era? Sea quien sea, estaba en un envase de mujer, que se fue adueñando de su alma.

De repente supo cual era su función. Se dio cuenta de que embellecía la vida de los hombres que pasaron por la suya, pero todavía no había encontrado quien embellezca la de ella.

Los hombres que estuvieron con ella, eran grandes talentos que no podían ver todo lo que tenían para dar. Ella iluminaba la esperanza de cada uno de ellos, y la vida de ellos fue mucho mejor.

Ella ya después de tantos años entre los mortales, era una más de ellos, y a pesar de no haber olvidado su función, adquirió las necesidades de una mujer, pero todos la veían como un regalo del cielo, y luego la olvidaban.

Hoy ella espera a alguien que le de un regalo, simplemente amarla. Alguien que después de que le haya regalado un mundo de colores y aromas lo use también para embellecerla.

Y espera…

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