Me pregunto por qué siempre postergamos lo que nos hace felices por las obligaciones.

Luego de pasar un período extremadamente ocupado, en el cual me había olvidado de este espacio que tanto me enriquece, hoy vuelvo a su pantalla, con las ganas renovadas, y los “dedos afilados” en el teclado.

Regreso a la magia, a los perfumes y los colores. De vuelta a mi blog. ¿Me dicen bienvenida?

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