Recorriendo caminos, tantos años perdida creyendo estar en la senda correcta.

Hace 23 años apareciste, fui muy feliz, fuiste quien produjo el quiebre de la adolescente desequilibrada a una mujer plena.

Mi inmadurez me hizo perderte, pero nunca dejaste de sostenerme. Hoy con mis cuatro décadas y pico, solo queda decirte gracias, porque nunca bajaste la guardia, siempre me sostuviste y seguís haciéndolo.

Solo me queda aceptar el milagro, saber que pronto volveremos a mirarnos a los ojos, y decidir si vuelvo a perderme en ellos.

Y es que siempre estarás… siempre estarás… en mí!!!

Anuncios