Nada hacía sospechar el mundo oscuro en el que estaba inmersa Candela Rodriguez, cuando se inundó el país a través de los medios de la información de su desaparición. En realidad estamos presenciando ultimamente la desaparición de mucha gente. Se habla de trata de blancas entre otras cosas, pero nadie esperaba el amargo final de esta nena de once años.

Su madre estaba permanentemente en los medios, con dichos extraños “basta chicos, ya está, devuélvanmela”, “a mí no me van a torcer el brazo”, “te cargué el Nextel”. ¿Qué había detrás de esos dichos inexplicables de una “madre desesperada”?

La década del 90 marcó un antes y un después en la vida de los argentinos. La droga se instaló definitivamente. No es que antes no existiera, pero a partir de esos años empezó a haber droga para todos los bolsillos, desde el pegamento hasta las drogas más pesadas, ya no era cuestión de tener dinero para adquirir un vicio, siempre estaba a disposición de la cartera de la dama y del bolsillo del caballero.

En el medio de la locura, nos hemos mal acostumbrado a vivir entre adictos, uno los ve transitando las calles como si nada, no nos llama la atención. No puedo entender tampoco, como si detienen a alguien con cantidad para consumo no es penado, porque si consume y la venta de la droga no es lícita, ya está cometiendo un delito con solo comprarla.

Algunos empezaron a hacer una lectura del caso Candela no de lo que se dice, sino de lo que se calla, eso comenzó en los medios, pero la justicia está dando (a mi juicio) manotazos de ahogado.

Candela es la primer representante de los hijos de la mafia, tal como en El Padrino III, donde Sofía Coppola interpreta a Mary Corleone, hija de Don Michael Corleone interpretado por Al Pacino, quien es asesinada por “problemas de LA FAMILIA”.

Nadie puede explicarse como se hizo esta bola de pelos, de una chica desaparecida terminamos con que los famosos le atendían el teléfono y la presidente recibe a la madre. Y cuando el final terrible sucede, el estado sigue dando recompensas millonarias, cuando quedó demostrado el entorno de la niña.

Ni mi hijo ni sus amigos tienen un padre en prisión, y una madre con un ex marido en prisión. Candela es la hija de la impunidad de este país, pero cuando las cosas se desmadran de tal manera. los inútiles que metieron la pata, intentan hacer algo que está descripto en una frase que hace poco una colega me dijo “correr la mentira de lugar”.

Las detenciones del caso Candela no tienen sustento, la deplorable actuación del fiscal debería llevarlo a declararse incompetente, pero siguen levantando la apuesta. Correr la mentira de lugar en este caso, lleva a detenciones sin razón,  ya que esta gente está incomunicada por cometer un “supuesto crimen” sin móvil para realizarlo.

Creo que lo mejor que se puede hacer, es correr el velo y mostrar la realidad. Detener a personas sin móvil, me recuerda a la película “En el nombre del padre”, donde narra hechos verídicos acontecidos en Irlanda, donde por la ineptitud de la justicia se detiene a inocentes, cumpliendo una condena absurda de años.

Luchemos por limpiar Argentina de la mentira, de los engaños, basta de que nos vendan pescado podrido. Es hora de que la justicia y el ejecutivo actúen responsablemente dejando de ensuciar vidas inocentes.

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