Y hoy me siento una elegida, habemos algunos periodistas, en realidad varios que además escribimos ficción, y pienso en estos momentos el mejor lugar para vivir es Argentina, ya que me estoy preguntando si ésto no es un gran escenario, y estamos viviendo “The Truman Show”.

Disculpen mi soberbia en creerme la protagonista del filme, pero me pregunto qué hago en el medio de la vida de un país donde sus representantes se ríen en mi cara.

Obsesivamente busco las cámaras y aunque la ciudad esté llena de ellas, me imagino a muchas personas visualizando los videos y riéndose de mí. ¿Por qué?

¿Será Patricia en el país de las maravillas ésto? No lo sé, en todo caso buscaré compulsivamente a Johnny Deep y le pediré a Tim Burton que me ordene la escena, aunque creo que también para él debe ser “misteriosa”.

Solo resta intentar explicar a este país en un contexto de ficción.

A ver… “supuestamente” detuvieron al asesino de Candela, a través de un testigo de identidad reservada, donde dice que aporto datos para incriminar aún más a los dos perejiles, el carpintero y la depiladora.

Al “supuesto” asesino se le incautó una aspiradora, que según dichos de algun vocero judicial, van a tratar de obtener ADN de Candela. Ahora, esta gente no mira CSI,  donde te informar que lo que mata el ADN es la pureza de la lavandina.

El testigo, al que se le encontraron demasiados puntos oscuros en su declaración, dice que vio a Candela en libertad, y entonces… ¿por qué no lo denunció si el país la buscaba?

Otras de las declaraciones, es que escuchaba que la nena rasguñaba las paredes… ¿no encontraron rastros de pintura en sus uñas?

Las declaraciones lindan más con un relato de ficción que con una declaración que sirve para imputar a una persona. Que la nena tenía los ojos rojos salidos para afuera, me parece que la fuente eran Los Simpsons cuando Homero ahorca a Bart y le dice: “Pequeño Demonio”.

Es todo tan confuso, me vuelve loca que la Justicia hable de misterios y no de certezas.

Próximamente, romance y comedia, porque de misterio y terror, ya estamos desbordados.

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