Ella despertó como de un sueño, se encontraba dentro de una vida en la que no se sentía cómoda. Habitualmente se preguntaba por qué había llegado a este mundo, y nada ni nadie se lo respondía.

Los años pasaban lentamente, dolores y amarguras rodeaban toda su circunstancia, es por eso que vida era eso.

Se propuso vivir sin lágrimas, olvidándose del alma y el corazón. Sintió que su existencia era solo material, pero ella, que solía volar más allá de donde la razón entiende, se encontraba en un lugar oscuro y doloroso. ¿Para qué estaba en este mundo?

Su padre le contaba la leyenda de la media naranja, e inmediatamente le preguntó: ¿vos cortaste una naranja y la echaste a rodar? ¿Y dónde guardaste mi mitad? Y su padre le dijo: esas son leyendas de oriente, nosotros somos occidentales, y en ese momento perdió la esperanza para siempre de encontrar su complemento, su otra mitad.

Cierta tarde de primavera, en la década del ’80 una pitonisa le leyó su futuro en las cartas, apenas desplegó el mazo quedó asombrada y ante la pregunta de ella de dónde venía su asombro le contestó:

Tu alma gemela está en viaje, mañana lo vas a conocer. Pero el camino no será fácil, hasta que puedan estar juntos va a pasar un montón de años, pero deben luchar y hacerlo, porque este amor viene desde muchas vidas atrás, y siguen reencarnando porque aún no han podido estar juntos hasta la muerte…

Ella no paraba de reír a carcajadas. Le habían dicho estupideces augurándole el futuro, pero esta mujer que se animó a decir que su amor estaba en viaje… fue muy lejos.

Al día siguiente se preparó para ir a trabajar. La rutina de todos los días… pero ese día fue diferente, al poco tiempo de empezar a trabajar lo vio, y supo que era EL. Supo que después de la mirada de los ojos celestes, había quedado en ellos como en el fondo del mar.

Después de muchos encuentros y desencuentros, intentó olvidarlo de todas las maneras posibles, pero aunque él no lo hizo a propósito, ella sigue encadenada en el fondo de sus ojos.

Se transformó en una sirena, los años pasan e intenta seducirlo con su canto, pero parece que él ya no la escucha más.

Ella se abandonó a su suerte, el solo hecho de pensar que no va a volver a sentir esa piel, la hace sentirse muerta en vida. Ahora sabe que lo que los poetas describen del amor, no es nada cuando no se vive. Ella lo ama… ¿el la ama? Es una incógnita, el se lo ha dicho, pero hasta ahora fueron palabras que se perdieron en el fondo del mar.

La esperanza de vivir la vida juntos, jamás la perdió, ella espera, sigue cantando, pero son otros los marineros que son seducidos por su canto, y los rechaza durmiéndose en la esperanza de que su mitad la venga a buscar.

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