Cóncavo Y Convexo

Hubo un tiempo en que no teníamos nada de lo que hoy existe, pero teníamos un acceso más frecuente a nuestro cerebro. Hoy vivimos la era de todo lo automatizado, con solo un click tenés el mundo a tus pies, y hasta si querés convertirte en un asesino, podés hacerlo de manera virtual con un juego de consola o computadora. Me imagino eso, y me río sola, cuando muchas veces nos internábamos en discusiones interminables con una colega sobre los crímenes del intelecto, refiriéndonos a los momentos en que debíamos matar a un personaje. Hoy me pregunto, a la acción de asesinar en una pantalla, ¿qué nombre le podríamos dar?

En fin, siendo participante activa y a la vez observadora de la crianza de mi hijo, veo que el gran problema es que como hoy todo parece mágico, los esfuerzos para los niños, pre-adolescentes y adolescentes son algo extenuante.

A la edad de mi hijo, tenía claro que iba a hacer en mi vida, es más, ya me venía perfilando desde muy chica, pero él, casi a los 12 años no sabe lo que quiere. Hace poco me pidió una guitarra, con toda la furia. Le compré la guitarra, empezó a venir un profesor, y a la tercer clase perdió el interés. El sabe el sacrificio que hoy es para mí comprarle el instrumento, y después de decirme que no le gustaba la guitarra, empezó a pensar (creo) que no me quería desilusionar, entonces me pidió que yo le de clases. Ayer tuvimos nuestra primer clase juntos, y el al segundo intento de que el acorde le saliera limpio, ya gritaba a cuatro vientos que no servía para ésto. Yo con mi guitarra le mostraba como se hacía el acorde y el me decía -“vos sos mágica, todo te sale bien”-. Ante mi respuesta de que yo estudié guitarra desde los 7 años, hasta prácticamente una adulta y que sigo tocando todos los días, y que la magia reside en el esfuerzo, me mira como si fuese un extraterrestre.

La verdad a veces pienso como pueden vivir tan despreocupados de todo, y por otro lado pienso que nosotros nos fuimos del otro lado, que tomamos a Freud como un semi-Dios y nos destruyó la vida con exceso de psicoanálisis.

Mi frase hoy sería “Muéstrenme una cuarentona feliz, y voy a decir que el camino tuvo sentido”, nuestra ruta fue demasiado rebuscada, pero creo que ellos hoy tienen demasiados atajos.

Creo que la generación que mejor administró su vida, sus pensamientos y sus acciones, fue la generación de mi madre, los que nacieron en la década del ’20 y del ’30, tenés algunos que pensaban y ya no están entre nosotros, pero las mujeres especialmente fueron las que se empezaron a mirar al espejo, y decidieron recorrer un camino independiente sin complejos ni ataduras. Nuestra generación la pasó mal, mientras nuestras madres se levantaban las polleras con Mary Quant, nuestras abuelas nos enseñaban a cocinar y a ser responsables, y tuvimos una confusión muy fea.

A nosotros se nos mezcló el hecho de sentirnos abandonadas por nuestras madres, que fueron ellas las que se plantearon que otro mundo era posible y salieron en busca de él, y los hijos… creo que eran imposiciones sociales, que no todas tenían como objetivo ser madres.

Nosotras intentamos vivir sin caer en los errores de nuestras madres, somos madrazas, pero seguramente caeremos en otros desaciertos.

Hoy mi pregunta, ya que en la vida aprendí a vivir con una madre abandónica y que poco le preocupé toda la vida, si mi hijo cuando pase los cuarenta estará escribiendo en algún lugar que vivió buscando la felicidad, y que como su madre hoy sabe que ese Shangrilá no existe, y que ya no hay psicoterapia o magia que ayude, solo seguir peleando con esfuerzo, manteniendo una llamita muy chiquita encendida creyendo de que en algún momento se va a avivar, y podrá ser feliz, porque el día que se apague, la vida se acabará.

Hace poco le comentaba a una amiga un proyecto que hoy me es imposible realizarlo por falta de dinero, y ella me decía: -no podés pensar eso en la situación en que estás- y mi respuesta fue: -el día en que la luz del proyector se apague, será el día en que la muerte me venga a buscar, hasta ese día, aunque no esté cargado, mínimamente la luz del proyector permanecerá encendida. Hasta ese momento, mi vida será lucha y esfuerzo, ya vendrá el tiempo eterno de descanso, hoy es el de seguir adelante.

 

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