En este mundo extraño, hoy cumplo años. No es un cumpleaños feliz, poco dinero, una economía inestable y un futuro que no se ve con estrellitas. Pero me preguntarán: ¿y los afectos? eso es lo lindo, tengo amigos y AMIGAS que hacen que todo valga la pena.

Al igual que los fines de año, en los cumpleaños se hace una evaluación. El año que tuve prefiero capitalizarlo como experiencia pero de ninguna manera poner algo de lo que sucedió en una carpeta maravillosa que tengo en mi corazón, que se llama “Algo para recordar”, ya que todo lo que me sucedió en este año, va a la carpeta de “Experiencia para capitalizar y no repetir nunca más”. Tuve un año duro, triste, con ganas de borrarlo del calendario. Con situaciones que son dignas de escribirlas para alguna película de dolor, lucha y desengaños, pero hoy veo que lo que me sucedió no es ajeno al mundo que nos toca vivir.

Si me coloco en expectadora de la vida, veo que todo se movilizó tanto, que las consecuencias son nefastas. Ultimamente no sé que sucede en mi Argentina querida, están asesinando niños, y eso es espantoso. ¿Cómo se puede asesinar a un niño? No puedo salir del horror que me causa las cosas que están pasando, ahorcados, asesinados a palos, niñas violadas. ¿Qué mundo es el que acepta que asesinen al futuro?

Hoy no voy a hablar de inflación, de falta de trabajo, de crisis económica. Hoy quiero hablar sobre una crisis moral que nos está destruyendo.

Después de muchos años de terapia, me dí cuenta que solo un terapeuta me hizo bien, que fue quien trabajó con mi autoestima, los demás han sido derroche de tiempo, dinero y saliva que nunca dio sus frutos, ¿y por qué hablo de la terapia? … Haciendo un flash back sobre Freud, siempre recuerdo las bromas sobre algo que él dijo “las mujeres tenemos envidia del pene”, hoy me pregunto: ¿Qué diría hoy Freud sobre los penes que quieren tener vaginas e inclusive concebir hijos? No juzgo el deseo, en lo personal no lo apruebo, pero eso no me lleva a un juicio, pero mi conclusión es que hoy el psicoanálisis tradicional no sirve, todo cambió de tal manera, que inclusive los juicios de valoración no tienen que ver con las páginas que se han escrito para comprender la psiquis humana.

Otra de las cosas que observo (tengo un hijo de once años) es esa estupidez de la mayor parte de los padres de hoy, que es dejar hacer al niño lo que el quiera, o sea, dejando de lado el deber de ser padres para deshacerse de la responsabilidad. Mi pregunta es: ¿estamos tan cansados como para dejarles el mundo a pre adolescentes? Esto lo he hablado con profesores del colegio donde va mi hijo, y me expresaron la preocupación de que los padres se someten a las elecciones y los deseos de los hijos. ¿Dónde va a parar el mundo?

Hoy me cuenta una anécdota una docente, que no es del colegio de mi hijo. Me refiere que en el colegio donde ella imparte clases, hubo un cumpleaños en 5º grado, niños de diez años. Fueron los chicos a celebrar el cumpleaños, y el papá del cumpleañero peló a todos los chicos con la máquina de cortar el pelo porque (según palabras del papá) “los chicos lo quisieron”,

No se puede abandonar el mundo en manos de niños, y dejar la puerta abierta para que psicópatas sigan matando criaturas.

El mundo está mal, y es responsabilidad de los adultos, volver a ponerlo en su lugar.

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