Patricia Sierra¿Ustedes creen que las mujeres somos hechas con el molde de Eva? Si bien ella después de tentar a Adán con la manzana nos creó mala fama, nosotras nos las arreglamos para diversificarnos; en algunos casos para mejorar la imagen, y en otros no solamente para afirmar que la primer mujer era el molde, sino que además podíamos superarla.

Aunque hayan pasado siglos, ganado derechos y perdido muchos, la esencia que viene incluída en nuestro ADN es la misma. Seamos buenas o malas poseemos el sentido de ejercer  cualquier rol, la villana, la campesina tonta, la loba en la piel de cordero, la extremadamente buena a tal punto que los demás se aprovechan… en fin. Creo que lo atractivo de estar con una mujer, es que quien nos gusta y nos atrae puede despertar a cualquiera de las mujeres que llevamos adentro. Ésta es la razón de la atracción de los cuentos y de los teleteatros, todas las mujeres entramos en los plots. ¿Acaso hablamos de personalidades esquizoides?

¿Doabólicas?De mujer a mujer

Las buenas amigas, son lo mejor que hay, confidentes, te escuchan cuando las necesitás, y en momentos claves, ahí están ellas haciendo de bombero. Después de los cuarenta, las amigas por lo general son mujeres fantásticas, porque nuestro ojo está afinado después de décadas de traiciones.

Las enemigas, también son alguien tan perfecto que parece producto de la imaginación, te fortalecen en el combate, ya que la enemiga muestra su maldad abiertamente de modo de poder afilar las uñas para cuando te ataque con un golpe maestro. Te mantienen en forma, y aunque hayas elegido ser la buena de la novela, después de enfrentarte con una digna oponente sabés que contás con el recurso cuando alguien quiera hundirte el puñal.

Ojo con las falsas, la “soy tu mejor amiga”  (pero habla mal de vos en todas partes). Nunca tuve claro que es lo que buscan, bautizadas con uno de los Siete Pecados Capitales, La Envidia, son capaces de simular de tal modo, que causan un daño terrible. Hay que agudizar el ojo, es imprescindible protegerse de ellas. 

También están las mitómanas, y juro que a este gremio no lo entiendo. No sé por qué mienten, no sacan ventajas con la mentira, y son tan poco astutas que se pisan constantemente. Quizá deberían llevar un registro de mendacidades, pero deben ser tantas, que archivos de ese tamaño no le entraría en ninguna PC.

La verdad es para desplegar la variedad de mujeres que existimos en esta selva, no terminaría más este post, pero no quiero cerrarlo antes de hablar de la actitud femenina ante los hombres.

Patricia Sierra

 Hombres… la dorada obsesión

No entiendo las mujeres que son capaces de cualquier cosa para conquistar el amor de un hombre.

Hay una nueva raza en las redes sociales, la que está perdidamente enamorada de uno que la ignora, y une a su lista de contactos todas las mujeres que el señor tiene, a fin de controlar lo que habla con otras. Creo que es un síntoma malo y deberían buscar ayuda profesional, son las que quieren controlar lo que no le pertenece.

Muchas creen que el hombre que tienen a su lado es la idea fija de todas las féminas, y ven en cualquier mujer una enemiga que quiere robar su tesoro. Esa es siempre la que te mira mal y vos no entendés por qué.

Están las pene-dependientes. No son malas, pero peligrosas. Es posible que la invites a un espectáculo que las entradas te salieron carísimas, pero si en el momento de salir le suena el teléfono y es el objeto de su mente, te va a dejar plantada con las entradas y se va a olvidar de que existís. Obviamente, cuando el pene en cuestión se olvide de ella (usualmente al día siguiente) te va a llamar con las mil y una excusas de porque te dejó plantada. Consejo: nunca más pienses en ella para arreglar una salida.

Otras cuando se entregan al hombre que aman, se olvidan del mundo, viven la vida de ellos, y lo peor de todo es que a veces las circunstancias hacen que la pareja no funcione y después quedan desoladas y deprimidas.

Pero más allá de … mujeres, que las hay en este supermercado de la vida de todas las formas, carácteres, razas, religión etc. a pesar de buscar nuestro “cupo femenino” en el mundo, estamos orgullosas de ser mujeres, de poder cocinar mientras hablamos por teléfono, mandamos SMS, y ayudamos en la tarea a nuestros hijos, y solo las humanos XX podemos hacerlo.

Estoy orgullosa, porque me gusta ser mujer. ¿No me creen?

 

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