No crean que soy extranjera, soy argentina, pero formo parte de la población que repele el modo de gobierno de Cristina Fernández Willhem de Kirchner.

Vivimos en un sistema de gobierno agresivo, que tienen la convicción de que son los dueños de la verdad, a tal punto que quien no comparte su ideología es considerado el enemigo. En las causas que los jueces no favorecen a su sistema corrupto, recusan al juez, y eso para empezar.

Desde ayer se está emitiendo un spot sobre las olimpíadas, en que Fernando Zylberberg, capitán de la selección argentina de Hockey, aparece recordando las imágenes del entrenamiento de Rocky Balboa en la película homónima, pero el detalle es que se desarrolla en Las Islas Malvinas/Faulkland Islands, manchando una tradición deportiva, dejando de lado el fair play para ensuciar el deporte mezclándolo con la política, sabiendo que las olimpíadas serán en Londres, me parece una provocación repugnante.

Fue sucia la manera en que se filmó el spot; Zylberberg no sabía que era una publicidad para el gobierno, y según cuenta se infiltraron en una maratón el 18 de marzo para no generar sospechas.

El gobierno argentino politiza la realidad argentina como un partido de fútbol, pero lo que no toma en cuenta, es que no todos los argentinos somos hinchas, que somos muchos los que pensamos y queremos un gobierno bien diferente, donde exista seguridad jurídica, libertades individuales, que no seamos gobernados por el clan de la mentira y la corrupción.

Los kelpers calificaron al spot como propaganda barata e irrespetuosa, y estoy totalmente de acuerdo con ellos. Por un lado piden diálogo, y por otro buscan el efecto para lograr… ¿qué? No sé adonde apuntan, todo lo que hacen lo hacen mal.

Vivir en la Argentina es sobrevivir dentro de un relato donde ningún argentino que no sea corrupto tiene la mínima posibilidad de guionar una frase, donde cada vez nos achicamos más con una burda inflación, que según el gobierno no existe, donde desde el vicepresidente para abajo, están sospechados de corrupción. Donde una mujer con aires monárquicos quiere perpetuarse en el poder, con el objetivo del poder por si mismo, sin importarles el pueblo.

La mala noticia, es que en el horizonte no se ven estrellas, solo abismos. ¿Quién salvará a la Argentina? Nadie, mientras exista un pueblo inocente que cree que el voto lo merece quien grita más y quién miente más.

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